jueves, 24 de octubre de 2013

Homero Manzi, del gran poeta tanguero al militante político.



            Homero Manzi, del gran poeta tanguero al militante político.  
                                                                       Eduardo Pérsico.
                         El día en que se apaguen tus tangos quejumbrosos, tendrá crespones de humo la luz del bodegón... (Viejo Ciego, 1926).        
     Homero Manzi, nacido Homero Nicolás Manzione Prestera (Añatuya, Argentina, 17 de noviembre de 1907 – Buenos Aires, 3 de mayo de 1951), por siempre un lector de ilustración infrecuente, fue letrista de tangos, político, director de cine y autor teatral de repercusión. Y con su alto bagaje creador revitalizó el sesgo ‘del buen decir poético’ en la canción de los argentinos a un elenco de notorios como Enrique Cadícamo, José María Contursi, Homero Expósito, Cátulo Castillo y muchos más. Y  entre su propia producción perviven en la memoria colectiva ‘Barrio de Tango’ y ‘Malena’, con música de Lucio Demare, ‘Milonga Sentimental’ con Sebastián Piana, y ‘Romance de Barrio’ y ‘Sur’, ambos con Anibal Troilo; forzando un magro recuento enriquecdor de nuestra cultura popular.  
       Vecino de Nueva Pompeya, un barrio que le nutriera la temática de sus tangos, en el terreno político Homero Manzi adhirió muy joven al Radicalismo de la línea Irigoyenista y sería destacable su entusiasta pertenencia a ‘FORJA, Fuerza Organizada Radical de las Joven Argentina’, entidad formada por intelectuales que aportaron su persistente defensa de los valores del campo cultural al paisaje político de entonces. Una muy recordable intención de obrar en la vida institucional y democrática  de los años cuarenta, precursora de sustanciales debates de interés nacional y que acaso muy atinadamente,  se disolviera como grupo orgánico al llegar el peronismo en 1945.    
      Llegado a Buenos Aires Homero Manzi viviría en la calle Juan de Garay al 3500, estudió en cologio Abrahman Luppi de la zona y por vecindad barrial fue amigo de Cátulo Castillo, de su padre el escritor José González Castillo y del pianista Sebastián Piana.  Y además de pergeñar sus inicciales letras tangueras, también muy joven incursionaría en el teatro y la cinematografía. Su tango ‘Malena’, quizá su tema más difundido, fue cantado por el actor Osvaldo Miranda en ‘El viejo Hucha’, película con guión suyo y dirigida por Lucas Demare, con los actores más reconocidos entonces como Enrique Muiño y Franciso Petrone. Su renombre como letrista comenzó por 1924 cuando el entonces exitoso cantor Ignacio Corsini le estrenara un olvidado tema, pero su éxito lo instituyó ‘Viejo Ciego’, escrito por 1926 y él con dieciocho años, lo presentara al concurso de la revista ‘El alma que canta’. Pronto a eso Manzi sería profesor de literatura en los colegios nacionales Mariano Moreno y Domingo Faustino Sarmiento hasta 1930, afiliado a la fuerza Irigoyenista de la Unión Civica Radical y ‘jugado’ activista de la Reforma Universitaria.
      Durante el gobierno del autoritario general Uriburu a partir de 1930 en Argentina, fue preso un breve tiempo y echado de su cátedra de enseñanza, que lo obligaría a integrar una compañía teatral que actuara dentro del país además de Perú y Chile. Durante la campaña presidencial de 1946 que ganara Juan Domingo Perón, Homero Manzi aquí muy contradictorio se mostró con lo más derechoso de la UCR, el Unionismo, hasta unirse al peronismo definitivamente. Y tanto fue así que el 16 de diciembre de 1947 ya dijera desde Radio Belgrano, la emisora de mayor difusión entonces, ‘Perón ya significa el continuador de la tendencia inconclusa de Yrigoyen. Y nosotros seremos solidarios con la causa de su revolución que es nuestra propia causa. Porque no oficialistas ni opositores: somos revolucionarios’ Esta concepción inmodificable lo haría el Homero Manzi político, nada convencional pero siempre figura respetada por el peso de su gran cultura y trayectoria.  
        En 1948 ya elegido presidente de SADAIC, dirigió la película ‘Pobre mi madre querida’ sobre su propio guión y en 1950 con igual método, filmaría ‘El Ultimo Payador’. Por entonces aunó a música de Anibal Troilo la letra de su memorable ‘Sur’, y antes de su muerte en 1951 escribiiría dos milongas dedicadas al peronismo y grabadas por Hugo del Carril. Y para final escribiría la letra de ‘Discepolín’ en homenaje y despedida a Enrique Santos Discépolo, su visceral amigo ya gravemente enfermo. Aunque por alguna irónica y secreta disposición, Homero Manzi moriría a inicios de 1951 y Discépolo ocho meses más tarde. Pero eso y según correspondía, ambos en Buenos Aires. (Oct. 2013)
Eduardo Pérsico nació en Banfield y vive en Lanús, Buenos Aires, Argentina.Oct.013) .  

viernes, 11 de octubre de 2013

UNA REGIA DEMORA DE LA CORTE SUPREMA. Opinión.



                                       UNA REGIA DEMORA DE LA CORTE SUPREMA.                                        
                                              
… la ingeniosidad es apenas una malversación del ingenio.                   

Opinión de Eduardo Pérsico.
  
      
           Hacia las elecciones de renovación parlamentaria a fin de octubre del 2013, la mayor parte de los grupos opositores al gobierno antew micrófonos y cámaras de televisión, persisten con adjetivaciones por ‘más  seguridad en la Argentina’ y una pronta devalución monetaria como gran proyecto ideològico, en tanto el oficialismo apuesta a reiterar en cada participación los logros obtenidos en sus años de gobierno. Y ambos bandos, magnificado o disminuyendo los datos sobre robos, crímenes, dólares y accidentes, se infatúan en ser exclusivamente ellos los auténticos defensores de los intereses de la ciudadanía. Cuando existen otras instancias más acuciantes y sustantivas para debatir que muy pocos desestiman, - ciertas desigualdades sociales, por ejemplo-  pero entre las más preocupantes deficiencias dentro de nuestra sociedad actual hay varias muy poco discutidas en serio.  
     
        Y quizá eligiendo al voleo pero sin la mínima duda republicana, se nos ocurre como una falla gravísma el silencio de la Suprema Corte de Justicia, dejando sin resolver y convirtiendo esa demora en una rémora perniciosa, la plena vigencia de la Ley de Medios de Comunicación. Una Ley debatida y votada en mayoría por las Camaras Legislativas hace cuatro años, - apenas eso, señoras y señores- frenada tal vez por cuestiones extra judiciales. Sumando un deterioro evitable y más aún por estos días previos a un pronunciamiento electoral de la ciudadanía, asunto nada olvidable y que nos hace un país jurídicamente consolidado. Virtud no propicia a toda la comunidad internacional pero que nosotros practicamos, mientras nuestra Suprema Corte de Justicia obrando con postergaciones ya inexplicables en defensa de una privilegiada hacienda, pareciera funcionar bajo el mismo manual de instrucciones de los aciagos gobiernos militares que ya hemos soportado.
    
         Sería muy lesivo para nuestra constitucionalidad la existencia de algún otro tipo de presión o acicate para no dictaminar sobre algo ya debatido hasta la saciedad, que por estos días hace que supongamos a los Honorables Miembros de la Corte Suprema de Justicia, fastuosamente dotados para retrasar con el ‘cajoneo’ de una democrática ley, la movilidad social de los argentinos. Apenas eso y no digamos ‘casi nada’, en tanto si esto se confirmara así expondría internacionalmente a los más altos responsables de la justicia en nuestro país, - señores Jueces de la Corte Suprema- de nuevo obligados a cumplir con los mandatos de quienes se sienten ‘dueños de la Patria’. Pero en cuanto la ley, - ya demorada con mucha ingeniosidad- nos obligaría a suponer que otra vez aquí se juegan intereses económicos y políticos muy profundos. Que curiosamente y en este especialísimo entuerto, no coinciden con las necesidades o postulados del gobierno actual y eso no sería lo más grave. Más si igualmente esta demora fuera impuesta por esas u otras oblicuas razones, la no aplicación íntegra de la Ley de Medios de Counicación dispuesta por ambas Cámaras legislativas, algún bromista culparía a los miembros de la Suprema Corte por ostensible falta de cumplimiento a los deberes de funcionario público. Pero bué, esas son pobres  ocurrencias. (oct.013).
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lunes, 7 de octubre de 2013

12 DE OCTUBRE DE 1492. Poema.




12 DE OCTUBRE DE 1492.

                                      Eduardo Pérsico.  
                  
                ... entraron con sus cruces y sus lanzas,
                  y los de aquí sólo éramos personas.

     Y un imprevisto amanecer vinieron y llegaron,
jineteando en el lomo del mar estrepitoso.
Del mar, motín de sal y oquedad milenaria
inmemoriales hombres pisaron nuestra playa.
 
    Aquí vagaría el sol desflorando la sombra,
satinando la pampa que era una resonancia.
Interminable y sola extraviada en los mapas,
la pampa indoblegable de todas las centurias.

     De metales y arneses vinieron y llegaron
 y aquí sólo había silencio a dioses y verdades.
Nuestra verdad en silencio que repiten los tiempos
sin sermones confusos ni discurso inventado.

     La inmensidad, un delirio, ensueño y desmesura
quebrada  por navíos que llegaron de lejos...
 
      Y dicen, no se sabe todavía,
que por aquí no había eco de los galopes
de caballadas potras, crin al viento y relincho.
Ni siquiera el arrullo rasguido de una viola
conmovería la calma de los anocheceres.

  Llegaron esos hombres de metales y arneses
a tanto territorio de soledad muy sola.
   A esta incesante fragua de agobiadores soles
y enrojecida siesta demorando el paisaje.
 
     Vinieron y llegaron cuando cada montaña,
peldaño de misterio,
colgaba de los aires su racimo de aroma.
    Más los ríos libertarios disponían del reflejo
y el contracanto al canto de pedregal y orilla. 
    Sí. Aquí soltaría el viento su natural capricho
cargando los pulmones de albedrío pajarero.
Bailaba la hojarasca del repleto follaje
y tronaba a prodigio nuestra mágica lluvia.
   
    Esos hombres llegaron y en la playa, nosotros.
Nosotros en la playa del tiempo que les digo,
achicados de asombro por la grandiosa nave
y metálicos seres venidos desde el agua.

  Tanto temor callamos que ni apenas dijimos,
que tal vez allí mismo haya empezado el hambre.

    Y ocurrió ciertamente: de una choza a la otra
con palabras invictas hablamos del suceso,
contamos la noticia.
   
      Bien teníamos  palabras que unidas a las nuevas,
traídas en los barcos,
son memoria y enigma del saber quienes somos.
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Eduardo Pérsico nació en Banfield y vive en Lanús, Buenos Aires, Argentina.

viernes, 27 de septiembre de 2013

ENTREACTO DE MARIPOSA Y GATO. Cuento.



ENTREACTO DE MARIPOSA Y GATO.  
     
                                                                   Cuento. Eduardo Pérsico.

     Llegó setiembre y otra invicta primavera vistió al ciruelo con florcitas  colorinches. Y en cuanto una mariposa sobrevuela sobre mi gato Fidel, recordé que el dibujo en cada ala de mariposa es un código a perpetuar en su especie, un signo irrepetible. Un diseño que podría parecer ya visto a primera mirada pero al fin, un rasgo mínimo de un ala que difiere, -desvío imperceptible o cierta tenue decoloración- le transmite los inéditos datos de su naturaleza a ese ‘insecto lepidóptero’. Denominación que nos hace al menos preguntarle a los entomólogos si es de gente seria nombrar así a una mariposa, ser vivo que aunque no pese un gramo comprende y enuncia al menor vistazo, algún recóndito rasgo de todo el mariposerío existente en el mundo. Una invalorable tarea de todss ellas que suponemos hacen de manera incesante, como esta misma que además de inquietar a mi gato Fidel, vuela a comunicar su herencia mariposera hasta donde aguante su aleteo; y acaso el universo, nada menos...
    Entonces mi querido gato Fidel, no litigues el dominio de este lejano patio en ningua estación del año con las mariposas de turno; esa impecable armonía de los  profundos dioses que ningún bicho humano puede modificar. Y como buen gato dinámico de a ratos, quizá jamás entiendas que ellas son imbatibles por esconder nadie sabe dónde una celulita misteriosa; un algo que las habilita divertidamente a sostener cierto plan burlón y gigantesco, a puro soplo vital de vuelo inesperado y ala diminuta.Todas al parecer virtudes imbatibles…,
      Y con cada vuelo fortuito o calculado, vaya uno a saber mi querido Fidel, la mariposa vuelve a desorientarte. Algo que bien explicaría que a los gatos los perjudicó el desmesurado homenaje gatuno rendido por no pocos renombrados escribas. Por ejmplo para Charles Baudelaire los gatos eran bellos porque sugerían lujo y voluptuosidad; Víctor Hugo aseguró que Dios creó al gato para dar al hombre la dicha de acariciar un tigre; y Jorge Luis Borges suponía al silencio de su gato Beppo más elocuente que el decir de ciertos periodistas.... Así que ahora mismo mi querido Fidel, te aconsejo olvidarte de esos literatos adulones y bajes de la pared para no seguir siendo humillado por esa  invicta y bella mariposa. (set.013).
 Eduardo Pérsico nació en Banfield y vive en Lanús, Buenos Aires, Argentina.
www.eduardopersico.blogspot.com 

martes, 17 de septiembre de 2013

CEUTA DE LAS PREGUNTAS. Poema.



CEUTA DE LAS PREGUNTAS.   
                               
                                                            Eduardo Pérsico.                                                            
                                  
                          … se dice y pocos saben el cuándo del arribo.                              

  
             ¿Siglos antes que el moro viera el mundo grandioso, 
       todo sería misterio, todo sería silencio?   

              ¿Vagarían remolinos del desierto infinito,
         con vientos tornasoles de inaugurar paisajes? .
         Y de existir, ¿los pájaros serían infatigables
        al cruzar la distancia desolada y desnuda?

              ¿Mezclaría la arboleda su delirio de verdes
       en errátiles ciclos de horarios intangibles?
        ¿Y el frasear de la lluvia se atenuaría en el aire   
          sin alguien que le diera formato de palabra?
          
                  Más allá del Estrecho, Ceuta es sólo preguntas. 
           ¿Se dice y pocos saben el cuándo del arribo   
           de los primeros seres, los más Vivos,
           a dueños del Peñon de las aguas y el aire?    
              
            ¿Y que del monte Hacho bajó un dios sin apuro,
           tal vez un mediodía de soles desbocados,
           y azorados sus ojos se quebrara en angustia
           cual gaviota extraviada por su propia tormenta?

Eduardo Pérsico nació en Banfield y vive en Lanús, Buenos Aires, Argentina.
www.eduardopersico.blogspot.com

miércoles, 4 de septiembre de 2013

A veces la poesía... Poemas.





A veces la poesía...
                                     
Eduardo Pérsico.

      A veces la poesía es un rayo que nos lacera el corazón, vigilia a lento cigarrillo hasta anunciar el alba. Más cierta esgrima presuntuosa de conmemorar ‘que las mariposas son flores desertoras o graciosa inventiva de angelitos pintores’, lejos de todo ensueño es hilacha de trapo ante pibes que el hambre los desgarra  por dentro. Pero bué… 
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PREGUNTAS SIN OLVIDO.
                           
   ¿Dónde estarás, amor? Ni han devuelto tu nombre.
  El mismo que tan breve parecía, íntimo y diminuto. 
  cuatro letras de silabear tu nombre.

¿Es que tu aliento tibio todavía sobrevuela
 el aire de una cárcel feroz y sin ventanas?

¿Y tu ojos, amor?

    ¿Siguen siendo tan grises absortos y redondos, 
tus ojos de juntarnos decayendo la tarde? 
     Esos brillos amantes de la vida
en calles encendidas de canciones y pájaros. 

   Y también por tu ojos al reflejar los míos 
cruzarían los ultrajes de uniforme y absurdo. 
   Con niños sollozantes robados en la noche   
y la indolente mueca de banqueros y curas.

¿Dónde estarás amor?
¿No sostiene tu cuerpo caricias de mis manos,
ni a tu piel la desvela mi beso tembloroso?  

¿Y tu voz amor mío?
¿Ni me nombró siquiera al saberte arrastrada  
 y la gente impasible siguiendo su camino?

     ¿No me nombraste amor ni apenas esa noche
 sometida y violada?
    ¿El pronunciarme apenas fue tu olvido   
  en esa infamia constante de tu muerte? 

¿O tanto nos quisimos, amor,
que callaste mi nombre?  (setiembre 013)


AQUEL VECINO.

     El hombre se escribía sus versitos
iluso que una vez alguien dijera:
‘sí, es el que yo le digo, uno bajito
que vive aquí nomás, a dos veredas’.

    Nadie lo vería andar, sombra en la niebla,
perdiendo sin chistar sitio en la fila.
O ir soledoso algún domingo al parque
a charlar con el  caballo de la estatua.

   Cada renglón cerrado se volvería amarillo  
sin ese revivir de verlo impreso. 
El tiempo transcurrió sin registrarlo. 
Ni un guiño de atención. Menos que eso.

  La muerte lo cargó sin darle aviso
y una siesta, cansao, siguió de largo.
El hijo ni llegó, estaría en viaje.
Su mujer gimoteó más que llorarlo.

   ‘Por no cuidarse. Voy a extrañarlo mucho’,
ella que ya ni siquiera lo corneaba.
El mundo sigue igual. Sonó el vecino
que escribía sus versitos. Casi nada.
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         MIRAR DE PRIMAVERA.

 

        

            El setiembre ya pródigo de luz y veintiuno

      es un vaso colmado de vino gusto a ganas.

     Se ufana una muchacha soltar su pelo al viento

      y el pródigo despliegue de su blusa floreada.

 

           Hoy que el aire deshace casi como al descuido

      el nudo abigarrado que tejiera el invierno,

      el cielo de mi barrio, tan modesto y discreto,

       le propone al paisaje realzarle los reflejos.    

      

           Sonríe una vecina mi guiño cuando pasa. 

      ¿Hoy acortó su falda por festejar el día?     

      / Si alguna tarde de estas pudiera convencerla  

      de aflojarse las riendas, que el tiempo luego olvida../ 

   

          No es vano este deslumbre de soles derramados

      en invocar resabios de sanguíneos ancestros.  

      Repitiendo esa arcaica mirada al avistarnos         

       y el erótico acuerdo de la especie desnuda. (Set.2013) 

Eduardo Pérsico nació en Banfield y vive en Lanús, Buenos Aires, Argentina.

lunes, 2 de septiembre de 2013

DE COMPADRITOS TANGOS Y CANTE JONDO. Opinión.



 

DE COMPADRITOS, TANGOS  Y CANTE JONDO.   
                 
                                                        Por Eduardo Pérsico.
                           
       …todos los movimientos del compadrito revelan al majo; el movimiento de los hombros, los ademanes, la colocación del sombrero y hasta la manera de escupir entre los colmillos, todo es de un andaluz genuino. Domingo fasutino Sarmiento.
       
      Se dice que el tango nos llegara por los años 1880 desde la habanera cubana y que al recibir letrillas prostibularias se transformara con perfiles  enriquecedores y otros no tanto. También que los primeros tangos fueron sólo bailables, sin canto, y por 1890 se le agregaran letras picarescas y lunfardas y acaso eso no fuera muy  incierto. Más esa idea es ajena al aporte de la raíz andaluza de los primeros tangos,  tan evidente en don Angel Villoldo como autor fundacional cuya obra más meritoria se diera a inicios del siglo veinte. Y  aquel razonamiento que hizo inseparable al  tango del  lunfardo, -ese código entre dos para que no se entere un tercero- al fin resultarían dos expresiones independientes aunque dos absolutos perfiles argentinos. Creíbles, con identidad libre de la colonia y que bien entrado ya el siglo veintiuno, persisten en la entretela de nuestra identidad. Por más que el tanguillo andaluz, la habanera y el fado portugués ayudan  a interpretar el origen del tango y su sensiblería que persiste.
    
             Pese a no ser al principio un género cantable, el especialista Roberto Selles dice que la milonga fue ‘una especie musical surgida del canto, como su antecesora, la guajira flamenca’, en cuanto ‘milonga’ es una voz del Quimbunda , habla de los negros de Brasil que significa ‘milonga: muchas palabras, palabrerío’. Así que hoy  decir  ‘déjese de tanta milonga’ expresa ‘por favor, no hable de más’; algo que enlaza a las guajiras acriolladas entonadas por los porteños con letrillas andaluzas de carnadura prostibularia y ya por 1868, aparece el primer tango en Argentina, ‘El negro Schicoba’, del organista de la Catedral de Buenos Aires José María Palanzuelo, y que era una jugueton canción andaluza que decía ‘un tango cara cun tango, un tango cara cun té, dame un besito mi negra ahora que nadie nos ve’. Más tarde, en Danzas Clásicas Españolas de Caballero Bonald  se habla del ´bartolo’ o ‘bartolillo’: ‘Bartolo tenía una flauta con un agujero sólo y su madre le decía, tocá la flauta Bartolo’. Que en Uruguay se adaptara por milonga y en Argentina se cantara ‘Bartolo dejó una mina, yo no la quiero dejar, porque me calza me viste y me da para morfar’. Anterior a esto ya existían tangos andaluces marcados con el ritmo de la habanera cubana, como el ‘Queco’, sinónimo de quilombo o prostíbulo, que cantarían las tropas del general Arredondo por 1875. ‘Queco vení pal hueco, Queco, te tengo que hablar’, ya como tango compadrito, y en Colección de Cantes Flamencos, de Antonio Machado y Alvarez de 1881 se nombra ‘El Tango de la Casera’ que aludía a las romerías de la Recoleta, reuniones familiares de día  y por la noche  reunía a los primerizos bailarines de tango. El ya mencionado Angel Villoldo, - primer autor profesional del tango con rigor musical pero letrista de ‘La Morocha’, su tango más renombrado de 1905 sobre música del pianista  Enrique Saborido, concebiría a ese tema como un cuplé a ser cantado por la ‘española’ Lola Candales quien junto a Saborido actuaban en un cafetín de la calle Reconquista en Buenos Aires. Y un poco al margen, tanto el pianista Saborido como la ‘cupletista española’ Lola Candales eran uruguayos de Montevideo; y por esas cosas…

     Por 1906 Angel Villoldo compone letra y música de ‘Cuidado con los Cincuenta’, un tema ingenioso que medio siglo más tarde grabado por varias orquestas modernas. Y ese tema por su letra y el tratamiento musical inusual sería considerado como un indudable tango andaluz: ‘una ordenanza sobre la moral decretó la autoridad policial, y por la que hombre se debe abstener decir palabras dulces a una mujer. Chitón, que al que se propase cincuenta le harán pagar’. Además del reconocido ‘Cuidado con los Cincuenta’ quedan otros rastros del género chico español en los compadritos del precursor Villoldo: ‘aquí tienen al torito, el criollo más compadrito que pisó la población’ hoy mismo suena como zarzuelero y divertido. Y se nos ocurre que  este mismo autor, - que fuera también  tipógrafo de oficio-  acaso conociera la opinión que Domingo Faustino Sarmiento diera en su libro ‘Facundo, Civilización y Barbarie’por 1845: ‘en Buenos Aires sobre todo, todavía está muy vivo el tipo popular español, el majo… todos los movimientos del compadrito revelan al majo; el movimiento de los hombros, los ademanes, la colocación del sombrero y hasta la manera de escupir entre los colmillos, todo es de un andaluz genuino’. Una aguda observación de un Sarmiento poco concurrido en el ámbito de la tanguería. 

       Durante más de cien años el tango tuvo notorios cambios rítmicos y sus letras marcarían notoriamente la literatura de los argentinos. Hoy los escasos nuevos tangos cantables sostienen su  argumentación de lo personal a lo social, y aunque su construcción lo tiende a ser música de cámara propia para hábiles solistas, su espíritu  sostiene el ‘sabor’ inherente a su origen. Y ya Jorge Luis Borges por 1930 había advertido sobre la calidad literaria de sus letras: ‘de valor desigual porque proceden de plumas heterogéneas, las letras de tango que la inspiración o la industria han elaborado, integran un inextrincable Corpus Poeticum que los historiadores algún día vindicarán. Es verosímil que hacia 1990 surja la sospecha de que la verdadera poesía de nuestro tiempo no está en  ‘La Urna’, de Enrique Banchs ni en ‘Luz de Provincia’ de Carlos Mastronardi, sino en las piezas imperfectas que se atesoran en ‘El alma que Canta’. Y sin ambages se refirió Borges a una popular publicación semanal  que difundía letras de nuevos y viejos tangos, agregaría el escritor ‘esta suposición melancólica o una culpable negligencia, me ha vedado el estudio de ese repertorio caótico’. Una reflexión propia de un indudable argentino como él, sobre nuestra canción identificatoria...

       Pero no sólo a propósito del tango nos debemos algunos debates, sino a propósito de otras expresiones de nuestros hábitos y cultura. Que a veces  los argentinos no encaramos acaso para mantener vigentes ciertas contradicciones. (2013)

Eduardo Pérsico nació en Banfield y vive en Lanús, Buenos Aires, Argentina.