miércoles, 4 de julio de 2012

Diez millones o no vendemos. Cuento.


      DIEZ MILLONES O NO VENDEMOS.  
 
                          Eduardo Pérsico. 
 
 
   La radio anunció que Jota Gonzalez, futbolista conocido como el Marqués, 
      sería vendido al exterior por seis millones de dólares, y a alguien que venía 
      haciendo equilibrio para reparar el techo de su casilla no le gustó la noticia. 
      Nadie, por más presidente del club que sea tiene derecho a malvender al Marqués, 
     pensó levantando la vista al helicóptero que sobrevolaba el vecindario. 
   
      El hombre vivía en ese barrio de mujeres desarregladas y gallos afónicos, y si 
     no quería que la tormenta le arruinara del todo los pocos muebles o lo tapara 
     de agua con su mujer y los tres pibes, ya mismo debía reparar el techo. 
   
     Pero cómo sólo pagarían seis millones,  si por el brasileño Chuequinho que 
    no vale ni un zapato del Marqués, ese mismo club italiano pagó mucho más, 
    se molestó. Ni hablar viejo, y te digo que quienes compran y venden jugadores 
     no tienen ni idea de quién es Jota Gonzalez; el Marqués, técnico y goleador, 
    un genio. Aunque si la radio tanto lo repite debe ser cierto, qué joder…    
   ¿Y si esa hermosura de mujer que tiene el Marqués no quisiera irse a Europa por 
    amor a nuestro país, no sería lindo..? 
 
    Ahora, que lo parió al ferretero; por cada chapa treinta pesos y si las dos sesenta, 
    ni soñando, se dijo. Así que antes de largarse la lluvia remendaría el techo ya 
    mismo con unas cuantas latas viejas y después, vería. Así que en la misma decisión 
   se prometió ‘por el Marqués nos pagan los diez millones o no vendemos’.  
 
Eduardo Pérsico nació en Banfield y vive en Lanús, Buenos Aires, Argentina. 

Europa y una crisis que hasta confunde su discurso.



   Europa y una crisis que hasta confunde su discurso.                                                                    
                                         Por Eduardo Pérsico.  
                     ¿Y no será que acaso hoy exigimos que comamos todos?                        
               En nuestra época tan conflictiva y también en dinámica movilidad,  cada asunto se jerarquiza o envilece según el medio informativo que lo enuncie, y ese  manejo se hace más evidente ante el avance técnico de la comunicación dentro de un campo donde desvirtuar o acallar algo es parte de su propia normalidad. En ese ámbito lo dicho ya es sabido y aceptado sin decoro, aunque el origen y la finalidad del periodismo aspirara más a integrar a una sociedad que a diluirla. Un virtuoso proceder que para las corporaciones es una moralina que no merece debatirse ‘en nombre de la libertad de prensa’, otra falacia propia de la  Sociedad Interamericana de Prensa en todo encuentro que mencione el tema.  
           Sin asombrarnos porque la humanidad ha sufrido tantas  postergaciones en la intención de enlazar la historia entre lo nuevo que adquiere el individuo, merece recordarse que ‘la verdad dicha desde el Poder’ ha prevalecido durante siglos y en tanto pocos hechos tienen efectos casuales, la palabra dicha desde un ‘pulpito’ articula por su fuerza un pensamiento colectivo que  malversa cualquier historia. Y en estos meses que castigan a los habitantes de varios países de Europa y alrededores, con ese lenguaje prolijamente enrevesado que usan ciertos locuaces gobernantes, los centros económicos, bancarios y financieros le van notificando la feroz decisión de cobrarle a cada deudor hasta el último euro, dólar o como se llame. Y las líneas de acuerdos duraderos y hacia algo definitivo, después  de muchos meses no han perdido tensión, coronando la obra de un irracional  capitalismo financiero sin que una real ocupación de mano de obra productiva la sostuviera. Cada renovación de los prestamistas devino al fin en un virtual engendro numérico poco divertido, y esa ‘ideología’ en generar dinero sólo invirtiendo dinero los llevó a ese pantanoso terreno donde claudica la dinámica del consumo y la producción; casi nada. Y en esta contradictoria y enrevesada batalla que augura algunas otras por venir, debaten por estos días además de Italia, Grecia y España, más otros países de nombrada eficacia que deberían desechar ya mismo ‘los activos tóxicos del sistema’. Que solían llamarse Deudas y que los acreedores financieros con delicadeza verbal evitan mencionar, quizá para no alarmar que sus reclamos irán en línea recta contra cada beneficio social que a través de décadas, consiguieran los habitantes de los países deudores. A saber, una drástica reducción o quita en derechos laborales, gastos de educación, salud, protección a la vejez y otras asignaciones que imprevistamente, dejaron  de ser símbolo de un bienestar colectivo para ser consideradas calamidades presupuestarias que ningún país serio debe aplicar. Salvo que  para aplicarlas exista una autorización previa de los centros financieros correspondientes que las autorice; y  así los desocupados percibirán algún Seguro Social que en principio y sin dejar de ser incierto, dicho en esos términos pareciera menos doloroso. Y bué, son esas cosas…
           Ante este panorama no resulta casual entre centenares de opiniones, lo dicho el último domingo 1 de julio en el diario El País de España por Martin Wolf, quizá el más influyente  editorialista económico del Financial Times que demostrara en principio un crítico asombro ante el escaso capital de los bancos más cotizados para enfrentar la mínima crisis. Así hubo entidades que según Wolf tomaban inversiones a corto plazo dinero para recolocarlas de inmediato a plazos más largos, algo que apuntó como un serio error propio el no haberlo advertido y además no percatarse a tiempo de los ineficientes y discrecionales controles de los bancos en la recolocación de esos activos. Dos defectos que la prensa en general nunca anunció,  demostrando de esa manera ‘que ellos saben muy poco de finanzas y de la economía en general’. Y excluyó de esta crítica a tres o cuatro notorios que lo anunciaran y con preferencia a Raghuram Rajan, joven economista de la India, quien advirtiera dos años antes la debilidad casi suicida de casi todo el mecanismo financiero mundial.
         Pero claro, es muy común que los encumbrados dirigentes de aquí, de allá y del más allá, cierren la tranquera después que se escapó la última vaca. Y que también   el cruce de opiniones y críticas mutuas durarán en el tiempo en tanto duren  las oposiciones cruzadas entre los diferentes gobiernos. Y podría ser un ejemplo de que estos casos no se allanan con declaraciones, la idea de atenuar las grandes presiones comprando bonos soberanos en otras áreas secundarias, una instancia que se anunciara y ya cuenta con la oposición de Finlandia y los Países Bajos. Que no pareciera ser hoy una mínima discordia entre los países comprometidos con menos aptitud de refinanciarse, según los referentes ya citados. Y en cuanto en América Latina  parecieran oírse algunas resonancias, es hora de repetirnos que en este mundo estamos y nos atañe lo bueno y lo malo que por ahí acontezca, no jodamos. (Julio 2012).
Eduardo Pérsico nació en Banfield y vive en Lanús, Buenos Aires, Argentina._

miércoles, 13 de junio de 2012

Jorge Luis Borges, otro argentino brillante y contradictorio.


Jorge Luis Borges, otro argentino brillante y contradictorio.                                                                                                                     



                                                                         Por Eduardo Pérsico

   Pero el Borges ciudadano fue un tipo insufrible…

        Jorge Luis Borges, acaso el escritor más representativo de la  literatura argentina, fue casi desconocido en nuestro país hasta que desde Europa nos advirtieran de su calidad poética y narrativa; y como aguardar la valoración ajena sea una tendencia nacional, se le atribuye ese reconocimiento al crítico francés Roger Caillois.   Episodio que en parte se repetiría con Carlos Gardel, un cantor popular que luego de su éxito en los Estados Unidos fuera en más  un imbatible ídolo nacional. Igualmente, tanto Borges como Gardel son exponentes de nuestra comarca y si fueron  publicitados lejos y estimados luego aquí, antecedieron lo sucedido más cerca en el tiempo con Julio Cortázar y Astor Piazzolla, también valiosos exponentes pero acaso menos contradictorios.


        Creemos que uno de los perfiles literariamente más atractivos de Borges consistía en que él ‘escribía como si estuviera escribiendo’, sin que lo presionara mucho la formalidad y hasta usando la complicidad del lector. Con su manera lúdica al  bromear sobre otros escritores, como al decir de Federico García Lorca ‘que era un andaluz profesional’, o de Leopoldo Lugones, un referente argentino una vez sentenció ‘es un hombre que se toma demasiado en serio’. Pero la fantástica veta literaria de Borges no fue apenas libresca sino que le llegó del propio país, y él la adornó con inflexiones de un indudable escritor argentino. El mismo que al leerlo en voz alta se lo puede imaginar diciendo ‘vea, yo le voy a contar, eso sucedió por esos años en cierto arrabal de corralones y compadres’; fraseo casi lindante entre la porteñidad y lo gauchesco. Y sin duda Borges fue un auténtico relator de nuestro país tan signado por lo europeo, sin  jungla en una geografía casi transparente y con una escasa  literatura rural que la describiera. Un escritor también muy advertido de que nuestro aspecto nacional radicaba más en el modo de contarnos que en lo descriptivo, y así el Borges narrador poco exhibe los entornos pero se le adivinan. Y cuando usaba la primera persona exhibía cierta miga coloquial para mejor identificarnos con la misma sencillez que usaba en el trato personal.  Esa manera que a rachas nos pareciera estar oyendo a un compadrito porteño, sobrador y canchero y en mi caso, al fin describirlo en un cuento como un payador de boliche: ‘un tal Borges, el Inglesito que contrapunteara por milonga en un boliche de Turdera’.

        Cuando lo conocí, por 1970, él aún polemizaba que para  escribir bien en castellano debíamos leer al mexicano Alfonso Reyes, que al fin no era ninguna broma en tanto Borges también era un implacable corrector. Como luciera en el cuento El Aleph que confesara haberse demorado varias tardes entre ‘Beatriz Viterbo de frente al trinchante, o reflejada en el trinchante’ hasta decidir de pronto ‘Beatriz Viterbo de perfil en colores’. Y del Hombre de la Esquina Rosada, que en un principio lo publicó como Hombres Pelearon en el suplemento de Crítica, luego hizo otra versión oculta y recién por su tercer intento obtuvo el cuento definitivo. Y era su verdad ‘ hay que publicar para no seguir corrigiendo’.  

La primera vez que hablamos fue por 1973; yo escribía en la revista literaria Ateneo, de Lanús,  y solía visitar la Biblioteca Nacional de la calle México cuando él la dirigía. Por entonces había un gran fervor por el retorno peronista al gobierno, y José Edmundo Clemente que entonces renunciara a la Vice dirección y en 1976 llegada la dictadura militar fue nombrado Director, dejó todo a cargo de Borges. Hasta el trato con los delegados gremiales, muy inquietos por aquel tiempo con quienes prontamente debió hacer una reunión. Contaron el señor Zolezzi y otra persona llamada Amón, empleados de la biblioteca, que los gremialistas le plantearon Borges cosas que ellos mismos creyeron que lo aterrarían, pero que al finalizar la reunión el mismo Borges les dijo  ‘hay que atender más seguido a estos muchachos; yo estoy de acuerdo con ellos en muchas cosas’. Algo dentro de libreto para quienes no estimaran en Borges a un reaccionario absoluto, en tanto en toda su obra él jamás descalificara al orillero, al gaucho, al negro o a un laburante cualquiera.

Pero el Borges ciudadano fue un  tipo insufrible. Un feroz contradictor que ostentaría su equívoco contra el peronismo más por la fuerza convocante que por lo ideológico de ese movimiento, en una pose que lo crucificó a esa retardada y medieval mística de la clase media alta argentina.  Y aunque los escritores  se  valoran por lo mejor de su obra, el peronismo arrinconó a Borges y a otros ‘ilustrados’ en la idea de presenciar una copia del Fascismo italiano pero ajeno al franquismo español, tan coloreado de una religiosidad confesional más potable a la clase pudiente. Pero bué, a ese enfoque acotado y reaccionario que jamás acepta la movilidad del tejido social y la liberación psicológica del obrero ante el patrón, él se asoció negando que a esa actualización histórica de la sociedad se alcanzó con el peronismo. Más otras certezas que el viejo Borges en 1983 y última vez en verlo, me indicó a media sonrisa que le repitiera como diciendo ‘no me haga caso, señor, que yo estoy hablando en joda’. Y esa imagen con más la de guitarrero de corbatín y saco oscuro son mis favoritas de un Jorge Luis Borges, un escritor sin duda incuestionable y excelente.(junio del 2012)

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lunes, 4 de junio de 2012

Una charla con Eduardo Pérsico en un bar


Una charla con Eduardo Pérsico y en un bar de su barrio.  .
                                               Un reportaje de Mónica Prat.
       A principios de un retraído invierno año 2012 y en un ‘boliche que mantiene cierto aire esencial’,  según él dijera, conversamos con Eduardo Pérsico que al nombrarlo como escritor nos propuso el inicio de una amable charla.   
- Escritor no debería ser sustantivo y sí un adjetivo calificativo. A toda persona que escribe se lo vincula a lo estético y yo prefiero ligarlo más a lo ético. Y pese que el compromiso literario tanto se desvalorizó, lo mismo yo entiendo en el acto de escribir una interpretación del mundo que buscamos cambiar. Desde los clásicos griegos el asunto era ese y entrar en detalles llenaría algunos tomos… 
-  De cualquier manera, a usted se lo estima como un narrador y poeta defensor del barrio, el fútbol y otros perfiles de los argentinos. ¿Qué le parece?

-  Que eso ya lo escuché otras veces y no suscribo ni medio renglón. En principio, nadie defiende porque cada expresión popular se defiende sola, pero para mí el fútbol es nada más que un negociado corporativo. ¿Como me imagina usted suscribiendo lo contrario? Haberlo jugado cuando pibe es otro asunto, pero el  universo futbolero actual que las mujeres como usted poco frecuentan,  contiene a servidores del Poder, lavadores de guita y bandas mafiosas que en Argentina se llaman ‘barrabrava’. En una instancia aún socialmente injusta, que ese deporte vía periodismo contratado sea el principal alienante del pobrerío, es una ironía casi siniestra . Y le diría que si en la Argentina el Estado  quitara la protección policial al fútbol, esa impunidad de organizadores, prensa y autoridades quedaría al descubierto. Pero señora, es un tema poco agradable.   
- Pero usted en varios cuentos y en su novela El Olvido está en Libertad, abordó esa temática sin esa crítica que ahora me comenta.  . .
- Sí, escribí algunos cuentos y en esa novela tracé algún perfil futbolero nada sustantivo dentro de la trama, pero usted también como escritora ha de saber cuando los narradores de ficción y hasta los poetas, complementamos a los sociólogos y los historiadores. Y en El Olvido yo relato el reencuentro de un vendedor de libros con un activo matón sindical, que siendo muchachos integraran el mismo ‘cuadrito’ del barrio. Que me facilitó  un imaginario muy útil para relatar esa complementación histórica que dijimos.   
- Ese enfoque suyo me parece interesante, y recuerdo que usted  mismo alguna vez dijo que sin la existencia del Quijote la historia de España estaría incompleta.   
- Y por supuesto, como si a nosotros nos faltara el Martín Fierro. Además, no sólo la literatura enlaza al autor con su obra: yo nací en un barrio apartado; Villa Barceló entre Banfield y Lanús; hijo de un taxista y una  enfermera y en esa atmósfera de populismo fácil,  también me atrajo la dolorosa historia de mi país. Tantas veces sangrienta. Así que mi inquietud por el tango y la lunfardía es parte dentro de esa densa problemática que existe tan disimulada. Si integramos el mapa latinoamericano no  hay otra variable que vernos dentro de esa inmensidad gigantesca,  y es difícil ubicarnos más allá de esos perfiles. Por más que esa realidad, tan compleja, a veces lleva a periodistas y escritores a malversaciones éticas que deberían rechazar; pero claro, esas cosas…
- También leí algún comentario suyo sobre elementos que sirvieron a la integración de los argentinos. Que bien sabemos, además de los originarios de la tierra tuvimos tantas vertientes inmigratorias diferentes que nos confundieron. ¿Qué me dice usted a propósito?  
- Bueno, la inmensa variedad poblacional que se diera desde mediados del 1800, mayormente se agruparía en los conventillos de Buenos Aires. Y aquello que fuera recibiendo los estilos de cada grupo, gestaría una integración casi inconciente. Por ejemplo, el tango y el lunfardo; ese código entre dos para que no se entere un tercero; serían aceptados por los miembros más jóvenes pero integradores de la época. Y el lunfardo, por ejemplo, sería una de esas firmes incorporaciones a darse en el cuerpo social de los argentinos, por la intensidad que le dieran a ese lenguaje los letristas del tango. Hoy entre nosotros nadie desprecia decir mina, o vieja por mamá, gil, laburo, bacán más otro centenar de términos de ese hablar independiente y  común, que ya no admite ningún reproche. Como no existe reprobación a esta globalización siglo veintiuno, con los multimedios informativos más Internet computación y comunicación inmediata, que es inevitable reconocer. En esta generación eso no es broma y tan categórica es la nueva comunicación, que los mismos medios  de prensa ya resisten adecuarse a ese despliegue cibernético que descubre sus mentiras de inmediato. Y semejante influencia la demuestra cualquier elección en Europa, América Latina o donde sea, donde cualquier candidato del establishment con la prensa a favor puede perder sin atenuantes; y de semejante realidad ya sobran datos.  
- Tiene razón, y recuerdo haber leído su opinión sobre esta época que le acota  la fabricación de opiniones a los medios del Poder.  .
- Por supuesto, en cuanto la herramienta informativa se ha generalizado tanto  que las clases tradicionales, dueñas de las finanzas y de la tierra productiva que ejercieran por generaciones su dominio maniobrando la realidad histórica a gusto, hoy se les dificulta la tarea por este logro masivo de la humanidad. O logro de la comunidad, que mejor explicaría el interés de la comarca.
- También en una novela del año ’82, Gardel supo retirarse a Tiempo, usted hizo bromas sobre ciertas letras de tango. Y luego, en De nuevo lejos de Uppsala, nos muestra a un pianista de tango que en Suecia toca en un quinteto de jazz. ¿ Cómo concibió ese material tan diverso?.
- Bueno, el yacimiento de la memoria lo escarba cada escritor y recupera como puede lo recibido desde pibe o por la piel. En el Uppsala tomé un dato cierto que resumiría el exilio, buscado forzado: la nostalgia de la patria. Cada exiliado del mundo suele descubrir elementos que por cercanos en su país, fuera del mismo a veces recuperan  graciosamente. Cualquier argentino podría invitarla a usted a comer un asado en Estados Unidos,  Canadá o en España, y atender la parrilla de alpargatas oyendo a Troilo o Atahualpa Yupanqui, en una pose que por aquí jamás exhibiría. Y pareciera que por ahí anda la cosa. 
- Y del ‘Gardel supo retirarse a tiempo, donde usted se burla y demitifica algunas letras de tango y ciertos excesos de la porteñidad, ¿que me dice?
 -  Bueno, eso de demitificar y burlarse es tarea del Mingo Echeverri, un personaje fantástico y atemporal que sigo frecuentando, que en un boliche de Buenos Aires pontifica sus delirios de saberlo todo, desde el origen del tango y cualquier otra constante de nuestra manera de ser. Ese personaje delira de conocer ‘al poeta nacional y popular que inventara la rima de corazón con bandoneón, un recurso que ni a Bécquer se le había ocurrido y salvara al tango para siempre’, y que por ahí advierte al lector que el Pigall ‘es un cabaret que en los tangos jamás ha de cerrar sus puertas’, o cosas así.  Ese libro lo escribí durante 1981 y no disimula renglones bastante puntuales de la atrocidad que nos rodeaba entonces en nuestro país.
-  Y el lunfardo, ese lenguaje abstruso que le motivó ensayos y glosarios, ¿usted lo frecuenta a menudo?  
- No mucho. En principio, el lunfardo de los argentinos es un código para decirse entre dos sin que se entere un tercero, que mantiene ciertos centros inamovibles. Como usted dijo, hace unos años publiqué Lunfardo en el Tango y la Poética Popular, con un glosario de unas mil y pico de palabras que persisten en el habla coloquial de los argentinos. Una idea que me persiguió desde 1987 cuando en España participé de un congreso sobre la identidad del idioma, donde fue  tan eurocentrista y miope la interpretación que atribuían a las jergas latinoamericanas que resultó casi sublevante.
- ¿Usted era el único escritor invitado o había más latinoamericanos?
- Sí, de América Latina éramos unos quince, todos mezclados, y la resistencia la encabezamos tres o cuatro con el poeta uruguayo Hugo Emilio Pedemonte al frente. . Esa tarde en la Biblioteca Nacional de Madrid hicimos causa común para ‘anunciar’ que en 1492 y llegaron a estas playas los navegantes descubridores de América para la cultura europea, ‘nosotros no difundimos la noticia con movimientos corporales ni señales de humo, y lo hicimos con nuestras propias palabras’. El clima se tensó bastante y ya nada valía hablarles del lunfardo, enfoque sobre el que fuera invitado es emismo día. Y ni arrimarles siquiera que el lunfardo y el tango son dos de los perfiles más categóricos de nuestra identidad cultural; no los únicos pero los más visibles.
- Me hubiera gustado mucho escuchar semejante debate, que por lo general terminan divertidamente. .  
- Y acertó, porque a la hora estábamos todos amigos y tomando alguna copa, porque sin broma a todos nos une el castellano. No jodamos... Pero igualmente en ese libro  Lunfardo en el Tango, más tarde expliqué en detalle que ese código dialectal llamado lunfardo,  se incorporó como fenómeno literario al ser recuperados sus términos en la letra de los tangos y la poesía popular. Y que como materia tuvo algunos antecedentes en publicaciones periodísticas antes del primer libro dedicado íntegramente al tema, “El idioma del Delito”,  de Arturo Dellepiane 1894. Y ahora, hermosa mujer, le pido que la sigamos otro día.
      Así que yo, cronista privilegiada, le reiteré mi agradecimiento, pensando en homenajearme otra vez  con otra conversación distendida y amable con el escritor Eduardo Pérsico..
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La escritora argentina Mónica Prat además de una variada crítica literaria publicó Espías Solitarios, cuentos, 1995,  y en 1999 obtuvo el Primer Premio de Novela de la ciudad de Irún, España, con su novela En ausencia de Maribárbola. . (Junio 2012) 

miércoles, 16 de mayo de 2012

Dies millones o no vendemos. Cuento.


DIEZ MILLONES O NO VENDEMOS.  
 
                          Eduardo Pérsico. 
 
 
      La radio anunció que Jota Gonzalez, futbolista conocido como el Marqués, 
   sería vendido al exterior por seis millones de dólares, y alguien que 
   venía haciendo equilibrio para reparar el techo de su casilla no le gustó 
   la noticia. Nadie, por más presidente del club que sea tiene derecho a malvender 
   al Marqués, se dijo y levantó la vista al helicóptero que sobrevolaba 
   el vecindario. 
   
      El hombre vivía en ese barrio de las mujeres pintarrajeadas y los  gallos afónicos,
   y si no quería que la tormenta le hiciera perder los cuatro muebles de su 
   vivienda y volver a llenarse de agua con su mujer y los tres pibes, ya mismo 
   debía reparar el techo. ¿Pero cómo sólo seis millones? Si por el brasileño 
   Chuequinho que no vale ni un zapato del Marqués, ese mismo club italiano pagó 
   mucho más, se molestó. Ni hablar viejo, y te digo que quienes compran y venden 
   jugadores no tienen ni idea de quién es Jota Gonzalez; el Marqués, técnico, 
   goleador y un genio. Aunque si la radio tanto lo repite debe ser cierto, qué joder…   ¿Y si esa hermosura de mujer que tiene el Marqués no quisiera irse a Europa por amor al país, no sería lindo..? 
 
      ¿Y cuànto me pidió el ferretero por que cada chapa, treinta? Que lo parió, 
    sesenta las dos, ni soñando. Así que antes de largarse la lluvia remendaría 
    el techo con unas cuantas latas viejas y después, vería. Así que en la 
    misma decisión se prometió ‘por el Marqués nos pagan los diez millones o 
    no vendemos. (1980)  
 
 

viernes, 11 de mayo de 2012

El muy confuso liberalismo económico.


EL MUY CONFUSO LIBERALISMO ECONÓMICO.
                                      
                                      
                                                     Eduardo Pérsico.
                                               La economia no es ninguna ciencia. Es
un juego de cartas con pretensiones. Enrique                            Silberstein.     .                                                        
        Según la economista norteamericana Ellen Brown en ‘Telaraña de la Deuda’, último de sus once libros, el ‘Vampiro’ de Goldman Sachs ‘un cartel privado usurpador de el poder de crear dinero’. luego de haber obtenido en los Estados Unidos rescates bancarios por varios millones de dólares, fracasó en el año 2008 para lograr del mismo gobierno norteamericano un Fondo Permanente de Rescate o Alivio para Activos en Problemas que cubriera íntegro al sistema financiero; un exceso incalculable. Y afirma la investigadora que sin embargo ese proyecto de ‘rescate irrevocable y permanente´, tuvo éxito en Europa, el hoy llamado Mecanismo Europeo de Estabilización fue aprobado y el ‘golpe de los banqueros’, según Brown triunfó en toda la zona Euro. Recurso que expone a los contribuyentes a cada requerimiento que los eurócratas financieros le demanden, en una indudable maniobra de liberalismo económico  a ultranza de ‘primero salvemos a los bancos’. Logro de la Goldman Sachs en trasladar sin discusión la crisis a los países europeos adheridos al euro, por más que semejante apropiación del dinero ajeno cargara de incredulidad a todo el sistema.      
                                              
     Por sus decadencias crece la duda conceptual que enfrenta hoy el neoliberalismo económico, algo apreciable ante los resultados electorales que se dieran en las últimas elecciones en Europa. Como tampoco lo fueron electoralmente efectivas tantas indicaciones y arengas a lo países emergentes de América Latina, reiterativas en que aquí se aplique la más absoluta libertad de comercio y sus propios planes de una ‘modernización’ dejando ya mismo la explotación de nuestras riquezas naturales en manos privadas. Para ellos, su eficacia técnica es sin duda más racional y efectiva que la de cualquier estado latinoamericano; una graciosa por desinformada Verdad instaurada por los teóricos de esa concepción económica, tan convencidos de saberlo todo. Y por semejante irrealidad objetiva, el neoliberalismo económico y privatista no aprecia ningún atisbo favorable a un país latinoamericano, y sin mucho arsenal  teórico descarga su malestar en contra del nacionalismo irracional, el populismo autoritario y otras simplezas contra todo gobierno que disponga jurídicamente de sus bienes naturales. Una decisión inherente a cualquier Estado que significa ejercer el derecho de cada país a proteger el futuro de sus habitantes, algo que jamás es una débil aspiración. Ese malestar de los gobiernos de otros países por estimarse tan modernos y centrales, hoy lo soportan sus propios habitantes ante el atropello de una  economía basada en la especulación financiera y no en la actividad productiva; un perfil al menos humillante.

      Algo primordial al capitalismo es una buena  ocupación de la mano de obra, que por sí misma amplia y multiplica los participantes al estado de bienestar. Sin el empleo absoluto que el empresariado no utiliza como regulador del trabajador, toda buena ocupación genera una demanda y es un elemental principio que durante los últimos años despreciaran los seguidores de Goldman Sachs por toda Europa. Un desenfreno financiero dominado por un sector de carteras bancarias que ya ocasionaron masivas desocupaciones y pérdida de los beneficios sociales del gentío. Un asunto que en muchos casos, los mismos trabajadores culpan del desastre económico al exceso de inmigrantes.  ‘Que ya son más de los soportable por  nuestro país’, anunció el francés Sarkozy en plena campaña electoral; y en aquello de culpar al enemigo equivocado, a la inmigración se le atribuye en toda Europa muy baja capacitación. Por un arraigado clasismo tan desafortunado en este siglo veintiuno, que hasta nos permite intuir que al frenarse del todo la rueda la rueda económica tampoco protegerá a los profesionales universitarios que sin el aporte de quienes elaboran la riqueza generalizada, no la pasarían muy bien. Sin producción detrás ellos también se matarían de aburrimiento en su gabinetes profesionales en cuanto por esa  implacable regla económica que bien saben los hacedores del capitalismo, - injusto pero verdadero- la producción y el consumo deben ser lo más generalizado posible. Algo tan desatendido en los países de Europa, centrales o no, hoy España exhibe una desocupación creciente y en la calle a los Indignados hace ya un año. Más otras imprevisiones del gobierno de Mariano Rajoy, quien luego de enjuiciar duramente de intervencionista y confiscadora a la Argentina por renacionalizar las acciones de Repsol en Yacimientos Petrolíferos Fiscales, el miércoles 9 de mayo del 2012 tomó en pago como paquete accionario más de cuatro mil millones de euros que la casi quebrada financiera Bankia debía al Estado Español, y anunciara  de paso ‘otras buenas decisiones para los bancos en estos días’. ¿En qué quedamos frente a un régimen tan contradictorio? Cierta duda que al menos vale preguntarse. (mayo 012) 
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Eduardo Pérsico nació en Banfield y vive en Lanús, Buenos Aires, Argentina.
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domingo, 6 de mayo de 2012

Cuando los Medios no informan, deforman.


 CUANDO LOS MEDIOS NO INFORMAN, DEFORMAN.   
                                     
                                               Por Eduardo Pérsico.  
                                              
‘Si nunca entregáramos una Verdad Cierta a nuestros lectores, el negocio se acabaría enseguida. Natalio Botana, Crìtica, 1932.
   

      Que la opinión de la gente es siempre operable y fácil de convencer en los medios de comunicación ya es un prejuicio que la realidad  convirtió en una superchería que se verbaliza y nada más. Esa mágica incidencia de la prensa sobre el pensamiento colectivo – preciada mística periodística- mucho ha decaído en su eficacia al menos en América Latina, donde el mismo gentío oyente o lector en verdad muy manejable décadas pasadas, en no pocas elecciones presidenciales le hizo perder convicción y seriedad a todo eso. En Bolivia con la elección de Evo Morales y en Argentina, esa decadencia se hizo muy visible en el año 2003, cuando al asumir en Argentina Néstor Kirchner con un magro veintidós por ciento de votos, el conservador diario La Nación lo visitó para indicarle al primer mandatario un programa de gobierno redactado por ellos y Kirchner no aceptó. Pocos días más tarde el mismo centenario matutino publicó ‘los argentinos han votado gobierno para un año’, una frase acaso no textual que más fuera estimada al sumarse el otro diario y multimedio de mayor venta, Clarín, en una brega contra el gobierno recién electo. El mandato de Kirchner terminó luego de cuatro años, 2007, y entonces Cristina de Kirchner del mismo signo político obtuvo la elección con un cuarenta y seis por ciento de los votos, - un poco más del doble anterior- porcentaje que al ser reelecta en el 2011 se amplió al cincuenta y cuatro por ciento del total. Casi dos veces y media más votos del año 2003 y que ya denunciara la precariedad de esos medios sobre la  opinión nacional en Argentina. Y en el reciente debate legislativo de diputados y senadores a propósito de la recuperación de sus Yacimientos Petroliferos en poder de la empresa Repsol, oficialismo y oposición dieron un acuerdo masivo de apoyo, al menos de un ochenta por ciento a la decisión del Poder Ejecutivo. Por supuesto nada equivalente ‘con cinco tapas en contra de nuestros diarios en la Argentina cae cualquier gobierno’ que mucho obligarían razonar los avisadores de esos diarios. Pero claro, de eso mismo y tras la sanción definitiva del recupero de la acciones de Repsol en YPF sin insultar a ninguno de sus ejecutivos, tan agresivos ellos, se encargó el humor popular: ‘Es que los peronistas somos tan analfabetos que al no saber que Clarín y La Nación ya nos echaron, seguimos gobernando’.

    Pese a que los mismos periodistas y sus operadores prosiguen entreverando lo principal con lo secundario en esto de la recuperación de YPF, empresa nacional desde 1907, en semejante aislamiento conceptual el periodismo escrito y televisivo exhibe su rendición profesional ante el Poder como si fuera meritoria.  Una descalificante rendición que  los escribas veteranos entienden como la mayor expulsora de credibilidad; en tanto prosiga el manual informativo protegiendo la verdad, el convencer a otro merece ser creíble y todo desecho de  lo esencial cae en el panfleto. Por más que los fabricantes de opinión sigan creyendo que cada receptor es un sistema opaco y sin matices, y que cualquier movilidad social o rigor en el reclamo no existe entre el gentío, no hay objetividad posible. Deberían saber ya  los informadores que la ‘cibernética’ de inmediato descifra cualquier falacia o ‘bajada de línea’ tendenciosa y ya eso, los tiene sencillamente contra las cuerdas. Está en crisis la verdad sagrada del periodismo que siempre advirtiera don Natalio Botana, - dueño del diario ‘Crítica’ cuatro décadas de más venta en Argentina- a sus redactores: ‘falsa, disfrazada o cierta, nosotros vendemos credibilidad. Pero si nunca entregamos una Verdad Cierta a nuestros lectores, el negocio se acabaría enseguida’. Pragmatismo y punto.

         Además de lo que expresa cada medio subyace cuánto él mismo oculta, y ese encubrimiento es el gran servicio que el Poder impone a la comunicación sobre cualquier realidad que desenmascare el juego. Mientras bien controlado sea ese universo de privilegiados del sistema al ocuparse del profesionalismo farandulero, deportivo y demás evasores impositivos afines que despliegan sus lujos de fama y dinero a sus admiradores, todo sea bienvenido en tanto el hábil juego de los medios excitando con los famosos desinforma otras certidumbres de la comunidad. Y la inseguridad es un ‘flagelo’ adjudicado a los ‘marginales’ y la criminalidad explotadora de cada pudiente minoría, jamás es responsable de nada, y dentro de semejante estilo los grandes medios de comunicación, - a veces tan pequeños-  imponen y  amplifican cada asunto a gusto del Poder económico vigente.

         Nadie proclama un mundo idílico pero sí advertirnos al menos de cuanto hace hoy a las crisis de los países europeos, tan enlazados en este imprevisto paso de baile del capitalismo financiero en un mundo casi exhibicionista de su bienestar. Por su indómita pequeñez los medios de comunicación jamás le desvelaron el sueño a nadie en Hamburgo. Roma, Atenas o Madrid, inversores tan ajenos a que una hipoteca sin respaldo sólo era una hipoteca sin respaldo. Así que por lo mismo mucho mejor resultó divulgar que futbolistas, tenistas, actrices o galanes se aman y se divierten embolsando millones antes de cumplir treinta años, en el fondo, otra inmoralidad que no permite ni una campaña contra el lavado de dinero y esas pequeñeces.  Pero bué, lo esencial es contener la reacción de las ‘multitudes violentas’ que a diario indican la existencia de otro mundo más verdadero y preocupante para exhibir. Aunque para eso los informadores debieran escamotear su propia existencia como tales. (May.012)