lunes, 2 de septiembre de 2013

DE COMPADRITOS TANGOS Y CANTE JONDO. Opinión.



 

DE COMPADRITOS, TANGOS  Y CANTE JONDO.   
                 
                                                        Por Eduardo Pérsico.
                           
       todos los movimientos del compadrito revelan al majo; el movimiento de los hombros, los ademanes, la colocación del sombrero y hasta la manera de escupir entre los colmillos, todo es de un andaluz genuino. Domingo fasutino Sarmiento.
       
      Se dice que el tango nos llegara por los años 1880 desde la habanera cubana y que al recibir letrillas prostibularias se transformara con perfiles  enriquecedores y otros no tanto. También que los primeros tangos fueron sólo bailables, sin canto, y por 1890 se le agregaran letras picarescas y lunfardas y acaso eso no fuera muy  incierto. Más esa idea es ajena al aporte de la raíz andaluza de los primeros tangos,  tan evidente en don Angel Villoldo como autor fundacional cuya obra más meritoria se diera a inicios del siglo veinte. Y  aquel razonamiento que hizo inseparable al  tango del  lunfardo, -ese código entre dos para que no se entere un tercero- al fin resultarían dos expresiones independientes aunque dos absolutos perfiles argentinos. Creíbles, con identidad libre de la colonia y que bien entrado ya el siglo veintiuno, persisten en la entretela de nuestra identidad. Por más que el tanguillo andaluz, la habanera y el fado portugués ayudan  a interpretar el origen del tango y su sensiblería que persiste.
    
             Pese a no ser al principio un género cantable, el especialista Roberto Selles dice que la milonga fue ‘una especie musical surgida del canto, como su antecesora, la guajira flamenca’, en cuanto ‘milonga’ es una voz del Quimbunda , habla de los negros de Brasil que significa ‘milonga: muchas palabras, palabrerío’. Así que hoy  decir  ‘déjese de tanta milonga’ expresa ‘por favor, no hable de más’; algo que enlaza a las guajiras acriolladas entonadas por los porteños con letrillas andaluzas de carnadura prostibularia y ya por 1868, aparece el primer tango en Argentina, ‘El negro Schicoba’, del organista de la Catedral de Buenos Aires José María Palanzuelo, y que era una jugueton canción andaluza que decía ‘un tango cara cun tango, un tango cara cun té, dame un besito mi negra ahora que nadie nos ve’. Más tarde, en Danzas Clásicas Españolas de Caballero Bonald  se habla del ´bartolo’ o ‘bartolillo’: ‘Bartolo tenía una flauta con un agujero sólo y su madre le decía, tocá la flauta Bartolo’. Que en Uruguay se adaptara por milonga y en Argentina se cantara ‘Bartolo dejó una mina, yo no la quiero dejar, porque me calza me viste y me da para morfar’. Anterior a esto ya existían tangos andaluces marcados con el ritmo de la habanera cubana, como el ‘Queco’, sinónimo de quilombo o prostíbulo, que cantarían las tropas del general Arredondo por 1875. ‘Queco vení pal hueco, Queco, te tengo que hablar’, ya como tango compadrito, y en Colección de Cantes Flamencos, de Antonio Machado y Alvarez de 1881 se nombra ‘El Tango de la Casera’ que aludía a las romerías de la Recoleta, reuniones familiares de día  y por la noche  reunía a los primerizos bailarines de tango. El ya mencionado Angel Villoldo, - primer autor profesional del tango con rigor musical pero letrista de ‘La Morocha’, su tango más renombrado de 1905 sobre música del pianista  Enrique Saborido, concebiría a ese tema como un cuplé a ser cantado por la ‘española’ Lola Candales quien junto a Saborido actuaban en un cafetín de la calle Reconquista en Buenos Aires. Y un poco al margen, tanto el pianista Saborido como la ‘cupletista española’ Lola Candales eran uruguayos de Montevideo; y por esas cosas…

     Por 1906 Angel Villoldo compone letra y música de ‘Cuidado con los Cincuenta’, un tema ingenioso que medio siglo más tarde grabado por varias orquestas modernas. Y ese tema por su letra y el tratamiento musical inusual sería considerado como un indudable tango andaluz: ‘una ordenanza sobre la moral decretó la autoridad policial, y por la que hombre se debe abstener decir palabras dulces a una mujer. Chitón, que al que se propase cincuenta le harán pagar’. Además del reconocido ‘Cuidado con los Cincuenta’ quedan otros rastros del género chico español en los compadritos del precursor Villoldo: ‘aquí tienen al torito, el criollo más compadrito que pisó la población’ hoy mismo suena como zarzuelero y divertido. Y se nos ocurre que  este mismo autor, - que fuera también  tipógrafo de oficio-  acaso conociera la opinión que Domingo Faustino Sarmiento diera en su libro ‘Facundo, Civilización y Barbarie’por 1845: ‘en Buenos Aires sobre todo, todavía está muy vivo el tipo popular español, el majo… todos los movimientos del compadrito revelan al majo; el movimiento de los hombros, los ademanes, la colocación del sombrero y hasta la manera de escupir entre los colmillos, todo es de un andaluz genuino’. Una aguda observación de un Sarmiento poco concurrido en el ámbito de la tanguería. 

       Durante más de cien años el tango tuvo notorios cambios rítmicos y sus letras marcarían notoriamente la literatura de los argentinos. Hoy los escasos nuevos tangos cantables sostienen su  argumentación de lo personal a lo social, y aunque su construcción lo tiende a ser música de cámara propia para hábiles solistas, su espíritu  sostiene el ‘sabor’ inherente a su origen. Y ya Jorge Luis Borges por 1930 había advertido sobre la calidad literaria de sus letras: ‘de valor desigual porque proceden de plumas heterogéneas, las letras de tango que la inspiración o la industria han elaborado, integran un inextrincable Corpus Poeticum que los historiadores algún día vindicarán. Es verosímil que hacia 1990 surja la sospecha de que la verdadera poesía de nuestro tiempo no está en  ‘La Urna’, de Enrique Banchs ni en ‘Luz de Provincia’ de Carlos Mastronardi, sino en las piezas imperfectas que se atesoran en ‘El alma que Canta’. Y sin ambages se refirió Borges a una popular publicación semanal  que difundía letras de nuevos y viejos tangos, agregaría el escritor ‘esta suposición melancólica o una culpable negligencia, me ha vedado el estudio de ese repertorio caótico’. Una reflexión propia de un indudable argentino como él, sobre nuestra canción identificatoria...

       Pero no sólo a propósito del tango nos debemos algunos debates, sino a propósito de otras expresiones de nuestros hábitos y cultura. Que a veces  los argentinos no encaramos acaso para mantener vigentes ciertas contradicciones. (2013)

Eduardo Pérsico nació en Banfield y vive en Lanús, Buenos Aires, Argentina. 

miércoles, 31 de julio de 2013

PALABREO CON EL OTRO. (palabreo)




PALABREO CON EL OTRO.
                                              
Eduardo Pérsico.

         converso con el hombre que siempre va conmigo...
    Antonio Machado
        
    Los instantes vividos ya pasaron tenaces, imprevistos y furtivos; tras la lluvia que enjuaga la ventana y añoranzas que el tiempo nos dejó camino arriba .Con gorriones quebrando el aire de una tarde lejana y el sol febril curtiendo la sangre adolescente, tal vez cada futuro es otra ausencia. De regusto a nostalgia  y horas que se irán sin fulgor ni destino. ¿Y entonces, todavía..?

     Y suspendió el escriba por atender al Otro, su pertinaz ladero. 

- Al enigma ‘entonces todavía’ vale agregar ‘sólo un hilo de luz luce el ramaje, al fragor del jardín cubre la sombra y un pájaro retorna a su misterio’ – propuso el duende.    
  - Eso ya lo suprimí; el ‘infinito’ aleja toda imagen y si algo se le niega al autor, adiós fraseo y punto aparte.
- Es cierto, la inspiración es amante liviana y si anda en otro destino, que se vaya. Al fin para la vanidad palabrera ya existen el discurso político y los homenajes póstumos; engendros donde la palabra deja de arrastrar su  propia memoria.
- Eso es sabido; pronunciar madre, niñez, maestra o amor adolescente nos retrae hacia imágenes y añoranzas de su índole. Como una exhibición de foto antigua, y ante eso el término ‘escritor’ es noble calificativo.
- Porque después de todo, a quien sólo lo alumbra su vanidosa estética lo descubre cualquier lector atento. Y quienes resisten el trivial ornato y que voces sanguinarias lo esclavicen, saben que abundan los ‘acusados de escritor’ pero al leerlos se los descubre ‘inocentes’.  

- Pero ojo que suprimir palabras por verlas enemigas nos cargaría de sombras y de acaso. Por más que las voces sean invenciones del Poder y el mismo Napoléon Bonaparte repitiera ‘un idioma es sólo un dialecto con un ejército detrás’, la pelea se debe dar jugando limpio.
- Muy cierto, que para reprimir están ‘esos tipos de enfrente’… 
- Y por reafirmar que cada lenguaje lo impone algún Poder, la propia ‘hispanidad’ hace siglos compite con voces eclesiásticas. Perdonar por disculpar, suplicar por pedir, bendecir como algo salvador y  santificar por ungirnos con premios que nadie sabe. Y por ‘pecar’ nos pregonan temores que suponen los curas de los dioses.
- Más una lista de castigos a los pecadores no bautizados por no creer en el cielo. ¿Es eso imperdonable?  
- Pareciera. Qué gente extraña la castigadora, ¿no?.  
- Si, muy extraña.
- Como negar por `voluntad divina´ si un ser humano gratifica su deseo sexual y se ‘va tan feliz al infierno’. ¿O no hay derecho a compartir un apareo tierno y divertido?  
- No digamos canónico, pero sí legítimo derecho… 

- A propósito, desde un alto púlpito casi se sugiere que ‘el mejor negocio de los ricos es una pelea entre los pobres’. Por supuesto, sin pronunciar eso avalado por siglos de injusticia y de hambre.
- Pero cuando mejor comprenden a los homosexuales, es algo loable…  
- Sin duda, pero de los pedófilos cualquier porteño diría ‘uy, qué gil de cuarta, ¿cómo no me avivé antes de tanta hijadeputez?  
- … y al apagarse la tarde y el escriba sea más cauteloso, te diré con perdón de la palabra que tu ‘estilo’ hoy resulta más perdonable que lo habitual. 
- Gracias.

- ¿ Es verdad que ciertas voces se suicidan por depresión?  
- Por supuesto, Virginidad sería una de ellas. Adolescente y saltarina, un atardecer la Virginidad se soltó de una flor al saberse olvidada. Y no se suicidó desde un arbusto: esa palabra juvenil pero aburrida se tiró desde un melancólico malvón, optando por la penumbra de la Nada- por dentro se sonrió el escriba.
- Es que siendo una virtud fuera de tiempo y persistir sin ser ya ni consultada, emprendió su vuelo hacia la Nada. Pobrecita.      
- Un suicidio sin tristeza pero anotado por las viejas diccionaristas.
– Sí, eso lo recuerdo. Esas chismosas de biblioteca y por no ser consultadas, a la Virginidad ignorada y condenada por encubrir diez letras sin mínima alegría, la quitarían por siempre de los textos.   
- Una brillante idea. Y también es desusada Fidelidad, una voz sospechada de  ser mantenida por los seguidores del Fidel Castro. 
- /Qué increible/ Pero persisten varios términos inmundos como hambre, esclavitud, aristocracia y otras bajezas. ¿No deberíamos ya sanear el diccionario? . 

- Difícil pero posible; evitar cada enigma algebraico del lenguaje mientras ‘maestra’ siga siendo segunda madre sabedora de todo. Y ‘escuela’ resuene a patio con gritos de recreo; más otras voces que por siempre han de servirle al hombre.     
- ¿Aunque persistan otras que castigan nuestro mundo y nos enturbian disfrutar de los pájaros yéndose cuando atardece? Así que hablemos seriamente y no jodamos; cada hora es más obligatorio producir hechos con palabras en serio y verdaderas.   
- ¿Y si un escriba miente y él lo sabe?  
- Eso siempre fue actitud de mala gente – quizá arguyera el Otro y prosiguió el escriba trajinando en lo suyo. (agosto del 2013)

Eduardo Pérsico nació en Banfield y vive en Lanús, Buenos Aires, Argentina. www.eduardopersico.blogspot.com

sábado, 6 de julio de 2013

Eva Perón, 'la Perona' y sus herencias.

Eva Perón, ‘la Perona’ y sus herencias. Por Eduardo Pérsico Y sin gruesas tilinguerías, de la liberación psicológica del obrero ante el patrón y su movilidad social no se descabalga muy fácil. Bien recuerdo la llegada de Perón en octubre del ’45 y cuando en 1948 Evita visitó mi barrio, lo hizo para renombrar al Club de los Ingleses como Club Ferroviario. Tambien que ‘Evita murió el 26 de julio de 1952 a las veinte y veinticinco, y ese sábado no hubo baile ni en las fiestas familiares’; más cuando en el café alguno protestó por la suspensión de todo, el gallego Germán, el dueño, nos rajó ‘vayan todos a su casa, pendejos, que esto es algo serio’. Así que nos juntamos en la pieza del cabezón Rogelio para seguir oyendo sobre la muerte de la Jefa Espiritual de la Nación, ‘que se sabía, estaba muy enferma’ y ahí quienes andábamos por los veinte años supimos que al morir Evita, las obreras de Avellaneda, textiles, fosforeras y demás, apenas después de las veinte y veinticinco organizaron `los velorios con sucursales’ que serían su mejor manera de homenaje. Quizá como afirmación ante los ‘fanáticos contreras de siempre’ porque Evita había hecho respetar a las mujeres que trabajaban: con ella se acabó el laburar once horas diarias y en esos extraños velatorios se lloraría con lágrimas verdaderas por ‘esa mujer’ actriz de radioteatro, treinta y tres años, y esposa del presidente Perón. A quien las señoras de alta clase que ella misma echara a los gritos de su oficina, llamarían la puta esa y otras nombradías, y ante su enfermedad la despidieron escribiendo Viva el Cáncer o chau yegua en las paredes, siguiendo el estilo de una especie ‘superior’ negadora de los demás al precio que sea. Una pose medieval que en Argentina enaltece a esos superiores por apellido, fortuna económica y hasta religión entre otras presumidas atribuciones. Una especie que atacaría a Eva Perón por su origen, - idea tan primaria como juzgar el color de piel- y hurgaría en su ‘extrema intemperancia’; que según la ocasión puede no ser un disvalor y suele ser un atributo abarcador de muchísimas personas, ‘oligarcas’ incluídos, salvo que ellos sean un poco menos humanos. Pero bué, son sus olvidos. . En la noche de aquella muerte las conjeturas y la música sacra irían dejando paso al póker y los dados, en reuniones con agitados escolasos sin diferencias entre peronistas y contreras, aunque igual no pocas mujeres irían masivamente al velatorio principal y por más que en mi barrio algunos se preguntaran si Evita era más o menos peronista que Perón, esos días se jugaría a lo que fuera. Todo escriba se reitera y alguna vez ya contamos que antes de aquel suceso, en mi último año del primario ya había visto a Eva Perón en el Club de los Ingleses, ‘bien de cerca y en aquel club donde los sábados unas señoras de pollerita blanca porfiaban en embocar la bocha entre unos alambres, y por la noche entrenaban unos tipos del rugby que no entendíamos cómo no terminaban todos a las piñas’. Más igual los pibes del colegio de guardapolvo blanco vimos a la señora que nos diría ‘ahora los ferrocarriles son nuestros’ y que ese Club no sería más de los ingleses y ahí jugaríamos al fútbol más todas esas cosas. Era el mes de noviembre, todo el sexto grado de la escuela dieciséis escuchando su discurso y se me ocurre imaginarla como luego supe que ella fuera. De cabello claro, delgada, y cuando me hice más grande supe que tenía lindas piernas; y también que según aconteciera, por ser ese estilo de mujer y con mayor capacidad de gestión a lo habitual no pocas de su mismo género y por exóticos toques de inferioridad, negarían a Eva Perón como representativa de ellas. Acaso usando esa tontería de un inferior que transfiere a otros la propia incapacidad, más sin seguir mucho con esto, las nombradas clases cultas y poderosas nunca le perdonarían a Eva Perón su eficiencia en la tarea que hacía. Y por ese ‘detalle’ le dirían puta, yegua, malparida y atorranta, para denostar ramplonamente a un personaje femenino que por sólo existir y sin decirlo, les hacía sentir a otras ‘aspirantes’ su íntima mediocridad. Apenas eso, que no es poco, chicas… Pero bué, esa mañana de cuando pibe la vimos bien de cerca renombrar al Club Ferroviario, por ahí nos dieron un sánguche y al cruzar la avenida que estaba en reconstrucción, una amiga de mi vieja me dijo ‘decile a tu mamá que Evita usa unas medias de cristal que valen una fortuna’, pero yo en mi casa ni media palabra. Además, aún no había bombos ni cornetas y lo mismo se me ocurre que entonces ya habría multitudes vivando por nacionalizar la flota, los ferrocarriles y los aviones, sin imaginarse siquiera que años más tarde y usando algún discurso parecido, otros políticos y sindicalistas ‘peronistas’ festejarían vender los teléfonos, el petróleo, los adoquines y aquello ‘que logramos conseguir’. Acaso siempre todo nos parece otra historia, más en tanto esa universal basura política no decaiga vale acordarse un cachito de los ‘inconcientes impulsos de Eva Perón a favor de los de abajo’ para estimar, al menos sin gruesas tilinguerías, que desde la liberación psicológica del obrero ante el patrón y de la movilidad del espectro social logrado, no se descabalga muy fácil. Por más que eso lo ignoren los elencos ‘economistas’ y hoy en la Argentina, la venalidad impúdica de muchos notorios jerarcas sindicales. Ignorantes ellos que si cada avance favorable al gentío no es fácil volverla atrás, esa nueva instancia también desfigura el clásico diagrama de Los que Mandan en el planeta. Y si esta nueva realidad histórica hoy no les resultara compleja, ya habrían resuelto varias encerronas del liberalismo económico en Europa, por ejemplo. Donde pareciera que los dueños del Poder no tendrían todas las fichas a su favor en este juego y eso bien vale saberlo, por las dudas. (julio de 2013). Eduardo Pérsico nació en Banfield y vive en Lanús, Buenos Aires¸ Argentina. www.eduardopersico.blogspot.com

jueves, 6 de junio de 2013

UN 16 DE JUNIO FRIO Y ALGO LLUVIOSO. Cuento.

Un 16 de junio frío y algo lluvioso. Cuento de Eduardo Pérsico. … y el cuadro se pierde en aquel atardecer de iniciarme en sensaciones y palabras nuevas. Sin desafiar a los dioses del ‘yo me acuerdo’, el jueves dieciseis de junio de 1955 en Escalada la bruma se hizo llovizna y por ahí la Gómez entró a la oficina de Facturas gritando ‘vamos todos a defender a Perón que los uruguayos están bombardeando la CGT’. Y esa misma mujer flaca y de pelo desteñido nos arengó en resistir la invasión uruguaya, ‘que si no fuera por nosotros esos bosta de paloma se morirían de hambre’. Pero antes de volver a gritar ‘los gorilas quieren matar al General’ entró uno de sus hermanos y de un brazo la sacó al pasillo. La Gómez trabajaba en Proveedores del Roca y era hermana menor de los mellizos Gómez, - uno Jefe de Pormenores y el otro de Abastecimientos- y en Escalada se los nombraba Patatín y Patatán. En la casa de Patatán funcionaba una Unidad Básica y fanáticos de Talleres y de Perón, al irse ellos de nuestra oficina . comentamos el asunto ordenando los escritorios y mirando por una ventana el espectáculo de la vía. Ahí nomás, tras unos paraísos más algún sauce transcurrían los trenes y el Rápido a Mar del Plata; ese orgullo del ferrocarril Roca con vagones de aluminio y los pasajeros exhibidos detrás de una vitrina. Allí se viajaba atendidos por una azafata que sabía inglés y una de las primeras en esa tarea había sido la miss Coleman, que al cumplir treinta años de edad recaló en nuestra oficina y allí me enseñó a combinar la ropa. ‘Con el verde no combinan azul ni marrón, green with Blue or Brown is Down’ me sonreía; y mi jefe el señor Amavet y los demás turros me cargaban. Si la Coleman, veterana de reñidas batallas me hablaba bien y yo la atendía con educación ‘ tenés media carrera ganada, pibe’, me animaba Losada el de Cómputos. Y al acercarme a su escritorio al llegar el café, ella solía hojear una revista y única mujer de fumar en la oficina, a veces se la veía distante. Aunque un día al mostrarle lo que escribí cuando una novia me adelantó ‘es hora de no vernos más’, la Coleman que vivía sola, tenía un gato y a veces al mirarme se acomodaba los anteojos, me confió ‘ella es una chica trivial. Me parece que no es para usted’ .. Al fin ese 16 de junio ninguno de la oficina salió hacia Plaza de Mayo que era lejos y el señor Albónico enchufó Radio Colonia de Uruguay. Pronto supimos que unos aviones de la Marina al bombardear Plaza de Mayo con la pretensión de matar a Perón le habían embocado una bomba a un trolebús donde viajaban los pibes de un colegio, y allí alguien gritó ‘Nuestra Aviación Naval, la puta que la parió’. Y tras un ilencio pesado volvió el barullo cuando Bonetti, el operador de la Burroughs siempre de corbata colorinche se quejó ‘a mí la política no me da de comer’, insinuación para ir descolgando del perchero los sobretodos y sin apuro bajar por la escalinata de mármol. Así cuando cada uno para su casa, la señorita Coleman me habló por lo bajo al irse y yo junto al señor Amavet y el grandote Luciani nos fuimos charlando por el veredón de brea a cruzar las vías hacia la avenida Pavón; por el Caminito del Toro que cada noche se llenaba de parejas a mimarse contra la ligustrina. Delante de nosotros iban los Gómez consolando a la hermana que lloraba y amenazaba a quien no diera la vida por Perón, y el señor Amavet que ese día me resultó bastante socialista en confianza me explicó que cada día a Perón le costaba más seguir siendo peronista y que el problema era muy serio. En tanto si la Iglesia atacaba al gobierno que le ‘desobedeciera’ al entregar un carnet laboral a las prostitutas y además pensaba ampliar la ley de divorcio, él se sonrió al repetirme ‘cunado un gobierno le desobedece la iglesia reacciona así’… Además caminando hacia la avenida Pavón el señor Amavet nos dijo algo de empresarios con más sindicalistas repitiendo la de Unitarios y Federales; ‘ pero esta vez todos en la misma bolsa’ y se me ocurre que ahí me guiñó un ojo. Unos pasos delante de nosotros seguía la de Gómez desbocada en gritar que en Corpus Christy ‘estos chupacirios quemaron una bandera argentina insultando la memoria de Evita’, y los hermanos otra vez a calmarla. Al llegar a la avenida vimos pasar a unos muchachos vitoreando desde un camión y uno sobre el techo revoleaba un cacho de banana como si empuñara el sable de San Martín. Imagen que también vería miss Coleman que aguardaba cruzando la avenida. Mucho más tarde me enteraría que hubo otras bombas contra la Casa de Gobierno, que en la Plaza de Mayo los muertos serían más de doscientos y que el primero de ellos, - siempre hay uno- resultaría un linotipista con delantal azul que cruzaba la plaza y lo hicieron cadáver desde el cielo. Las radios oficiales culpaban de todo al almirante Toranzo Calderón y a un tal Gargiulo, que al fin se metiera un tiro en el marote, y también que en ese anochecer los peronistas o no se supo quien incendiaron dos o tres iglesias. No me acuerdo si Perón esa vez habló por radio pero que el viernes no trabajamos y el sábado ya tuvimos fútbol; y la gente disimulaba tras un silencio que sumaba la inquietud de todos. Por ahí también el chusmerío barrial se ocuparía del grandote Luciani, quien al llegar antes a su casa y sorprender a su mujer muy asustada y a medio vestir, de puro celoso casi le quiebra el pescuezo. Muy buen libreto para que el barrio discutiera si el retorno adelantado de Luciani ocurrió por culpa de Perón o de la oligarquía sublevada, vaya uno a saber... De todas maneras el cuadro de aquel atardecer se pierde íntegramente en la habitación de la señorita Coleman; con su sabedora ternura para separar inocencias y misterios al descubrirnos adheridos a sensaciones y palabras nuevas. Esas que ella entonces me enseñaría a deletrear y hoy ambulan con su nombre en esta ráfaga de memoria amotinada. (Jun.2013) ___________________________________________________________

miércoles, 29 de mayo de 2013

Algunas Lunfardías. Poemas.

ALGUNAS LUNFARDÍAS. Por Eduardo Pérsico. El lunfardo en su origen es un código entre dos para desorientar a un tercero, pero al perder su secreto nos sirve a veces para decirnos fraternalmente. CHARLY. … más al gato Fidel y otros queridos compadres. Perro fiaca que atorra sobre alfombra y engrupe resguardar mi apartamento. Que vive sin yugar y morfa en forma, sin ladridos, ni pulgas ni espamento. La va de superao el can rasposo junando el techo desde su catrera. ¿Le dio vuelta el marote alguna cocker o él se hace el bocho de la vida fiera? Vive mejor que yo, qué duda cabe; él apoliya sin hacer gambeta, guadaña el morfi sin doblar la esquina y si me apuran deschavo última clave: es un fiolo de raza bacaneta que me afana de amor, como una mina. ______________________________ MAESTRA DE QUINTO. Mina primera que abrojó mi anhelo, ¿tras cuántos grises quedaron encendidos tus ojos, faroleando en mi desvelo de mapas y deberes corregidos? Te arrimo el randevú de mi parola, un sencillo tanguito, cachusiento, a vos, que me enchufaste en la zabiola estos truchos palotes de mis versos. Porque segunda madre y primer sueño, dulce maestra de mi quinto grado, siento aromas de tiza y pizarrón. Y en este examen por sentirme dueño de regresar a pibe, retardado, hoy te bato mi caliente metejón. ________________________________ LABERINTO CANCHERO. A Jorge Luis Borges. "El que dice burgués pronuncia Borges", tartamudeó el chicato, despacioso, junando al cielo con cara de pirado careteando al fingir hacerse el oso. Los giles daban huevos por ficharlo: poderlo franelear, enchabonados a escracharse con él. El cholulaje la juega de arrastrón en cualquier lado... Pero el Yoryi fue un seso de primera, un pensante entrenao de ponga y meta; un marote a bastón yirando el mundo. Que a veces se zarpó, como cualquiera, y nos dio embole con su manganeta de viejo sobrador, turro y profundo. __________________________________________ LA FLACA (In memorian sin soneto ni sanata) La jugaba de Freud y Tallaferro, también de Marx y Catulín Castillo. Tenía miga en el bocho la sofaifa chamuyando balurdos que dan brillo. De mufas, yo que sé, una ponchada... Sabía el antes, el después y el que sé cuánto. /Reciclaba fangotes de mi abuela pa' batir mi porqué del desencanto/ Si andaba shome, con orsai del cuore y embroyao de recuerdo el cablerío, se acodaba a mi estaño, madrugada, a escabiarnos una lágrima de olvido. Lástima el punto que traía de arrastre, un pinta casoriao, de verso y calma, que le hizo el curro chambón del amorío y le rompió hasta el himen de su alma. Era pinga la flaca, era muy pierna; casi fue dueña de mi lado izquierdo, ternura inolvidable de amueblada... De no haber sido por su chamuyeta que cinchaba a Lenín con Pirandello, no la habría tumbado la pesada. ____________________________________ PUNTO FINAL. Se afeitó como pudo, era la hora. Armó el bagayo y se quedó esperando. La parca le batió “venga la llave, se acabó tu pensión. Vamos andando”. Y olvidao ya sin cielo ni angelitos escurre que en La Nada no hay fandango: reventó con tres millones en el bolso y no hay dios que le dé bola, ni coimeando. Eduardo Pérsico nació en Banfield y vive en Lanús, Buenos Aires, Argentina. www.eduardopérsico.blogspot.com

martes, 21 de mayo de 2013

BONAPARTISMO, un término de moda. Opinión.

Bonapartismo, un término de moda. Por Eduardo Pérsico. ¿Y Rosas Irigoyen Perón Frondizi Evita y otro nombre bien actual, ahora son bonapartistas? Es común decir Bonapartismo por citar un estilo de gobernar que otorgue toda la autoridad a un referente que por sus condiciones para la gestión, el mando y su influjo personal sobre el potencial electorado en el supuesto de dirimir su actuación por el voto popular, pueda subordinar al resto a su inspiración. Una condición favorable cuando es conveniente esquivar demoras burocráticas o legislativas si las hubiere, y por ende se trata de administradores políticos que resuelven sin largo debate cierto problema que atañe al gentío común. En general de modo peyorativo son denominados Bonapartistas para vincularlos con el autoritarismo, y en Argentina se los descalifica así en general a los dirigentes que por sí cuentan con un favor electoral considerable, y.que a veces pareciera imbatible. Desde un líder de gran ciudad a cierto caudillo rural, en nuestro país son acusados de Bonapartistas quienes no satisfagan a esos grupos que suelen tensar la convivencia íntegra del cuerpo social. Tarea disociadora que por principio ejercen los sectores privilegiados si un gobernante no favorece los intereses de ellos con armas y bagajes, y a quienes según suele acontecer se les suma una incierta ‘izquierda revolucionaria’ de trasnoche y mero discurso sin pueblo. Dos sectores que a veces no cuentan con más proyecto que el descrédito de ‘la dictadura de la mayoría’; esos enemigos electoralmente inalcanzable para ellos. Dentro de ese contexto son variados los ejemplos de bonapartismo en el devenir político de nuestro país; Rosas, Yrigoyen, Perón, Frondizi, Eva Perón y también algún otro nombre muy actual. Y no como curiosidad y los perfiles propios, se contarían dos políticos de la provincia de San Juan, en Argentina, que a inicios del siglo veinte gravitaran en la opinión pública nacional. Federico Cantoni, que naciera en 1890 y falleciera en 1956, un médico electo gobernador de San Juan por la Unión Cívica Radical Bloquista, una escisión del reconocido Partido Radical que él mismo fundara en 1919 junto a su hermano menor Aldo, quien se desafiliara del Partido Socialista para sumarse al Bloquismo. Y luego que Federico Cantoni fuera electo gobernador en 1923 dentro de un clima de violencia a veces muy tormentosa, un funcionario de Marcelo T.de Alvear, -un presidente más reconocido como marido de una cantante famosa que por tarea de gobierno, dixit Arturo Jauretche- al borde de una intervención a la provincia acusaría a los Cantoni de bonapartistas. . Pese a otros varios incidentes violentos que se repetirían el bloquismo ‘bonapartista’ desarrollaría en San Juan un gobierno progresista en relación a tanto opaco caudillismo tan habitual en el interior argentino, en tanto reformaría la constitución provincial, en el año 1927 establecería el sufragio femenino y los derechos de segunda generación, y una avanzada legislación laboral con más de una década antes del primer gobierno nacional del peronismo. Y ese estilo basado en recaudación impositiva y desarrollo de la educación técnica para modernizar la producción del olivo y el vino, más algún efectivo plan de viviendas y el tendido de una red vial, los animó a una reforma agraria sin concretar ‘por esas razones’. Auque esa misma administración bonapartista propiciaría en 1927 la Constitución Provincial con derechos como la limitación de la jornada de trabajo, salario mínimo, seguros de vejez y planes de vivienda. Más una verdadera extrañeza de época fue la ley del sufragio femenino donde no sólo la mujer del gobernador votara por vez primera en nuestro país. Durante la década del ’20 el Bloquismo apoyaría a la Unión Cívica Radical Antipersonalista, y en 1946 apoyaría la candidatura presidencial de Juan D. Perón; quien nombraría a Federico embajador argentino ante la Unión Soviética de 1947 a 1952. Cantoni allí conocería a José Stalin y abriría el camino al primer tratado comercial entre la Argentina y la URSS, un muy importante acuerdo además por su concepción política en ese tiempo.. Por lo que estos datos y otros quizá contradictorios, los modales y maneras bonapartistas de gestionar la cosa pública, ya merecen discutirse con más rigor que seguir alardeando sobre la pureza de la democracia formal, tan ferozmente defendida cuando le conviene a la clase económica mandante. Más ejerciendo una mayor seriedad conceptual que la descalificación rápida para cualquier lado, discutamos en serio la valiosa o negativa eficacia que al cuerpo de nuestra sociedad, le resultó el hoy meneado bonapartismo. (may.013) __________________________________________________ Eduardo Pérsico nadió en Banfield y vive en Lanús.

sábado, 11 de mayo de 2013

FORJA, UNA SEÑERA FUERZA DE ORIENTACIÓN. Opinión.

Forja, una señera Fuerza de Orientación. Por Eduardo Pérsico- .. la llegada del peronismo en 1945 y el retiro de Forja, le menguarían al radicalismo el sustento de su discurso. El golpe militar del 6 de septiembre del 1930 contra el gobierno de Hipólito Irigoyen, - político que de verdad propiciara una mayor participación popular- devino con la asunción presidencial en 1932 de Agustín P.Justo, un emblemático representante de la oligarquía que acrecentó la penetración de intereses de Gran Bretaña sobre nuestro país. Quienes nombraran a la Argentina ‘el granero del mundo’ en un período donde más se extendería la desigualdad social y los momentos de ‘tristeza histórica’, diría el socialista Alfredo Palacios. Y ese proyecto riguroso y reaccionario también traería movidas dentro de misma la sociedad y entre ellas, la aparición de FORJA, Fuerza Radical de Orientación de la Joven Argentina; agrupación que se iniciara con la dirección de Juan B. Fleitas y de Manuel Ortiz Pereyra, con más Homero Manzi, Arturo Jauretche, Luis Dellepiane, Gabriel del Mazo, Atilio García Mellid, Jorge del Río y Darío Alessandro, padre. Se sumarían luego Raúl Scalabrini Ortiz, Leopoldo Marechal, los González Tuñón, Oliverio Girando y Jorge Luis Borges, un Irigoyenista que expresara en Fundación Mítica de Buenos Aires: ‘El primer organito salvaba el horizonte y el corralón, seguro ya opinaba:Yrigoyen. Algún piano mandaba tantos de Saborido’. Aunque pronto y por rencillas internas a su etapa de fundación, no pocos se desvincularan de FORJA, y cuando Homero Manzi les insistiera que volvieran, varios incluído Borges no aceptaron.. FORJA, que en su inicio requería pertenecer a la Unión Cívica Radical, tuvo escasa participación en la vida política partidaria y su actividad consistiría en investigaciones sociopolíticas, publicarlas, ordenar debates en un renombrado sótano de Lavalle 1725, en Buenos Aires, y organizar nutridos actos callejeros. Más alrededor de 1940 se impondría en cierta interna de la organización el grupo liderado por Raúl Scalabrini Ortiz, quien luego delegaría la conducción en Arturo Jauretche toda esta tarea de esclarecimiento proseguiría con el mismo ímpetu. . Hasta que en la escena política de los argentinos asomara el peronismo como un verdadero factor de cambio y ese hecho sustancial, tres meses después al 17 de octubre de 1945 y de una movilización de masas que de allí en adelante reeditaría cada tanto el peronismo, FORJA se disolvería. Y según sus principios lo haría con otra inequívoca demostración de su madurez, inédita en la vida política de Argentina, suscribiendo esta declaración: ‘el pensamiento y las finalidades perseguidas al crearse FORJA están cumplidas al definirse un movimiento popular en condiciones políticas y sociales que son la expresión colectiva de una voluntad nacional de realización cuya carencia de sostén político motivó la formación de FORJA ante su abandono por el radicalismo. Y resuelve: la disolución de FORJA dejando en libertad de acción a sus afiliados’, Y de allí años después nos diría un referente radical, que la llegada del peronismo en 1945 y el retiro de Forja a la vez, le menguarían al radicalismo el sustento de su discurso. . Y sobre lo dicho agregaremos un lúcido fragmento sobre esta organización del sociólogo Juan Godoy, de la Universidad de Buenos Aires. FORJA fue un movimiento profundamente original y nacional. No tomó esquemas realizados para otras latitudes y tampoco basó su ideario ni en el liberalismo, el marxismo o el fascismo. Más bien desde FORJA se procuró un esquema propio de industrialización y dirigir el pensamiento nacional con sus implicancias económicas y culturales propias. Por lo dicho y volviendo sobre la condición socio político que generara la creación de una organización, su tarea merecería, al menos, el reconocimiento de las agrupaciones gremiales hoy actuantes. No solamente por la ilustración teórica que ellos aportaran al sindicalismo de los argentinos, sino como ayuda memoria al repasar críticamente los perfiles que parecieran envilecer durante décadas ‘la relación obrero patronal’ por estos pagos. Algo que no incluye sólo a los muy veteranos y con frecuencia, inamovibles dirigentes obreros ajenos a toda renovación generacional, que sin aceptarlo al fin proceden aliados a otros intereses. El laburante común necesita que sus dirigentes se desvinculen de otros ajenos programas de acción, y en algunos casos dejen de ambular por los medios de comunicación para explicitar sus logros con una frecuencia innecesaria. En principio porque si la mejora existe ya lo perciben los mismo afiliados; pero por cierta pulcritud conceptual no es edificante repetir tanto televisivo discurso a veces contradictorio. Y con menos exposición eviten que alguna turbia corriente de pensamiento instaure en el inconsciente colectivo que las relaciones laborales siempre encallan en una ‘asociación sindical patronal’. Un entente que jamás aconsejarían desde FORJA, bien sabedores que eso siempre dejaría litigios sin resolver; (mayo 2013) ___________________________________________________________ Eduardo Pérsico nació en Banfield y vive en Lanús, Buenos Aires, Argentina. www.eduardopersico.blogspot.com ___________________________________________________________