miércoles, 16 de mayo de 2012

Dies millones o no vendemos. Cuento.


DIEZ MILLONES O NO VENDEMOS.  
 
                          Eduardo Pérsico. 
 
 
      La radio anunció que Jota Gonzalez, futbolista conocido como el Marqués, 
   sería vendido al exterior por seis millones de dólares, y alguien que 
   venía haciendo equilibrio para reparar el techo de su casilla no le gustó 
   la noticia. Nadie, por más presidente del club que sea tiene derecho a malvender 
   al Marqués, se dijo y levantó la vista al helicóptero que sobrevolaba 
   el vecindario. 
   
      El hombre vivía en ese barrio de las mujeres pintarrajeadas y los  gallos afónicos,
   y si no quería que la tormenta le hiciera perder los cuatro muebles de su 
   vivienda y volver a llenarse de agua con su mujer y los tres pibes, ya mismo 
   debía reparar el techo. ¿Pero cómo sólo seis millones? Si por el brasileño 
   Chuequinho que no vale ni un zapato del Marqués, ese mismo club italiano pagó 
   mucho más, se molestó. Ni hablar viejo, y te digo que quienes compran y venden 
   jugadores no tienen ni idea de quién es Jota Gonzalez; el Marqués, técnico, 
   goleador y un genio. Aunque si la radio tanto lo repite debe ser cierto, qué joder…   ¿Y si esa hermosura de mujer que tiene el Marqués no quisiera irse a Europa por amor al país, no sería lindo..? 
 
      ¿Y cuànto me pidió el ferretero por que cada chapa, treinta? Que lo parió, 
    sesenta las dos, ni soñando. Así que antes de largarse la lluvia remendaría 
    el techo con unas cuantas latas viejas y después, vería. Así que en la 
    misma decisión se prometió ‘por el Marqués nos pagan los diez millones o 
    no vendemos. (1980)  
 
 

viernes, 11 de mayo de 2012

El muy confuso liberalismo económico.


EL MUY CONFUSO LIBERALISMO ECONÓMICO.
                                      
                                      
                                                     Eduardo Pérsico.
                                               La economia no es ninguna ciencia. Es
un juego de cartas con pretensiones. Enrique                            Silberstein.     .                                                        
        Según la economista norteamericana Ellen Brown en ‘Telaraña de la Deuda’, último de sus once libros, el ‘Vampiro’ de Goldman Sachs ‘un cartel privado usurpador de el poder de crear dinero’. luego de haber obtenido en los Estados Unidos rescates bancarios por varios millones de dólares, fracasó en el año 2008 para lograr del mismo gobierno norteamericano un Fondo Permanente de Rescate o Alivio para Activos en Problemas que cubriera íntegro al sistema financiero; un exceso incalculable. Y afirma la investigadora que sin embargo ese proyecto de ‘rescate irrevocable y permanente´, tuvo éxito en Europa, el hoy llamado Mecanismo Europeo de Estabilización fue aprobado y el ‘golpe de los banqueros’, según Brown triunfó en toda la zona Euro. Recurso que expone a los contribuyentes a cada requerimiento que los eurócratas financieros le demanden, en una indudable maniobra de liberalismo económico  a ultranza de ‘primero salvemos a los bancos’. Logro de la Goldman Sachs en trasladar sin discusión la crisis a los países europeos adheridos al euro, por más que semejante apropiación del dinero ajeno cargara de incredulidad a todo el sistema.      
                                              
     Por sus decadencias crece la duda conceptual que enfrenta hoy el neoliberalismo económico, algo apreciable ante los resultados electorales que se dieran en las últimas elecciones en Europa. Como tampoco lo fueron electoralmente efectivas tantas indicaciones y arengas a lo países emergentes de América Latina, reiterativas en que aquí se aplique la más absoluta libertad de comercio y sus propios planes de una ‘modernización’ dejando ya mismo la explotación de nuestras riquezas naturales en manos privadas. Para ellos, su eficacia técnica es sin duda más racional y efectiva que la de cualquier estado latinoamericano; una graciosa por desinformada Verdad instaurada por los teóricos de esa concepción económica, tan convencidos de saberlo todo. Y por semejante irrealidad objetiva, el neoliberalismo económico y privatista no aprecia ningún atisbo favorable a un país latinoamericano, y sin mucho arsenal  teórico descarga su malestar en contra del nacionalismo irracional, el populismo autoritario y otras simplezas contra todo gobierno que disponga jurídicamente de sus bienes naturales. Una decisión inherente a cualquier Estado que significa ejercer el derecho de cada país a proteger el futuro de sus habitantes, algo que jamás es una débil aspiración. Ese malestar de los gobiernos de otros países por estimarse tan modernos y centrales, hoy lo soportan sus propios habitantes ante el atropello de una  economía basada en la especulación financiera y no en la actividad productiva; un perfil al menos humillante.

      Algo primordial al capitalismo es una buena  ocupación de la mano de obra, que por sí misma amplia y multiplica los participantes al estado de bienestar. Sin el empleo absoluto que el empresariado no utiliza como regulador del trabajador, toda buena ocupación genera una demanda y es un elemental principio que durante los últimos años despreciaran los seguidores de Goldman Sachs por toda Europa. Un desenfreno financiero dominado por un sector de carteras bancarias que ya ocasionaron masivas desocupaciones y pérdida de los beneficios sociales del gentío. Un asunto que en muchos casos, los mismos trabajadores culpan del desastre económico al exceso de inmigrantes.  ‘Que ya son más de los soportable por  nuestro país’, anunció el francés Sarkozy en plena campaña electoral; y en aquello de culpar al enemigo equivocado, a la inmigración se le atribuye en toda Europa muy baja capacitación. Por un arraigado clasismo tan desafortunado en este siglo veintiuno, que hasta nos permite intuir que al frenarse del todo la rueda la rueda económica tampoco protegerá a los profesionales universitarios que sin el aporte de quienes elaboran la riqueza generalizada, no la pasarían muy bien. Sin producción detrás ellos también se matarían de aburrimiento en su gabinetes profesionales en cuanto por esa  implacable regla económica que bien saben los hacedores del capitalismo, - injusto pero verdadero- la producción y el consumo deben ser lo más generalizado posible. Algo tan desatendido en los países de Europa, centrales o no, hoy España exhibe una desocupación creciente y en la calle a los Indignados hace ya un año. Más otras imprevisiones del gobierno de Mariano Rajoy, quien luego de enjuiciar duramente de intervencionista y confiscadora a la Argentina por renacionalizar las acciones de Repsol en Yacimientos Petrolíferos Fiscales, el miércoles 9 de mayo del 2012 tomó en pago como paquete accionario más de cuatro mil millones de euros que la casi quebrada financiera Bankia debía al Estado Español, y anunciara  de paso ‘otras buenas decisiones para los bancos en estos días’. ¿En qué quedamos frente a un régimen tan contradictorio? Cierta duda que al menos vale preguntarse. (mayo 012) 
______________________________________________________
Eduardo Pérsico nació en Banfield y vive en Lanús, Buenos Aires, Argentina.
_______________________________________________________
www.eduardopersico.blogspot.com

domingo, 6 de mayo de 2012

Cuando los Medios no informan, deforman.


 CUANDO LOS MEDIOS NO INFORMAN, DEFORMAN.   
                                     
                                               Por Eduardo Pérsico.  
                                              
‘Si nunca entregáramos una Verdad Cierta a nuestros lectores, el negocio se acabaría enseguida. Natalio Botana, Crìtica, 1932.
   

      Que la opinión de la gente es siempre operable y fácil de convencer en los medios de comunicación ya es un prejuicio que la realidad  convirtió en una superchería que se verbaliza y nada más. Esa mágica incidencia de la prensa sobre el pensamiento colectivo – preciada mística periodística- mucho ha decaído en su eficacia al menos en América Latina, donde el mismo gentío oyente o lector en verdad muy manejable décadas pasadas, en no pocas elecciones presidenciales le hizo perder convicción y seriedad a todo eso. En Bolivia con la elección de Evo Morales y en Argentina, esa decadencia se hizo muy visible en el año 2003, cuando al asumir en Argentina Néstor Kirchner con un magro veintidós por ciento de votos, el conservador diario La Nación lo visitó para indicarle al primer mandatario un programa de gobierno redactado por ellos y Kirchner no aceptó. Pocos días más tarde el mismo centenario matutino publicó ‘los argentinos han votado gobierno para un año’, una frase acaso no textual que más fuera estimada al sumarse el otro diario y multimedio de mayor venta, Clarín, en una brega contra el gobierno recién electo. El mandato de Kirchner terminó luego de cuatro años, 2007, y entonces Cristina de Kirchner del mismo signo político obtuvo la elección con un cuarenta y seis por ciento de los votos, - un poco más del doble anterior- porcentaje que al ser reelecta en el 2011 se amplió al cincuenta y cuatro por ciento del total. Casi dos veces y media más votos del año 2003 y que ya denunciara la precariedad de esos medios sobre la  opinión nacional en Argentina. Y en el reciente debate legislativo de diputados y senadores a propósito de la recuperación de sus Yacimientos Petroliferos en poder de la empresa Repsol, oficialismo y oposición dieron un acuerdo masivo de apoyo, al menos de un ochenta por ciento a la decisión del Poder Ejecutivo. Por supuesto nada equivalente ‘con cinco tapas en contra de nuestros diarios en la Argentina cae cualquier gobierno’ que mucho obligarían razonar los avisadores de esos diarios. Pero claro, de eso mismo y tras la sanción definitiva del recupero de la acciones de Repsol en YPF sin insultar a ninguno de sus ejecutivos, tan agresivos ellos, se encargó el humor popular: ‘Es que los peronistas somos tan analfabetos que al no saber que Clarín y La Nación ya nos echaron, seguimos gobernando’.

    Pese a que los mismos periodistas y sus operadores prosiguen entreverando lo principal con lo secundario en esto de la recuperación de YPF, empresa nacional desde 1907, en semejante aislamiento conceptual el periodismo escrito y televisivo exhibe su rendición profesional ante el Poder como si fuera meritoria.  Una descalificante rendición que  los escribas veteranos entienden como la mayor expulsora de credibilidad; en tanto prosiga el manual informativo protegiendo la verdad, el convencer a otro merece ser creíble y todo desecho de  lo esencial cae en el panfleto. Por más que los fabricantes de opinión sigan creyendo que cada receptor es un sistema opaco y sin matices, y que cualquier movilidad social o rigor en el reclamo no existe entre el gentío, no hay objetividad posible. Deberían saber ya  los informadores que la ‘cibernética’ de inmediato descifra cualquier falacia o ‘bajada de línea’ tendenciosa y ya eso, los tiene sencillamente contra las cuerdas. Está en crisis la verdad sagrada del periodismo que siempre advirtiera don Natalio Botana, - dueño del diario ‘Crítica’ cuatro décadas de más venta en Argentina- a sus redactores: ‘falsa, disfrazada o cierta, nosotros vendemos credibilidad. Pero si nunca entregamos una Verdad Cierta a nuestros lectores, el negocio se acabaría enseguida’. Pragmatismo y punto.

         Además de lo que expresa cada medio subyace cuánto él mismo oculta, y ese encubrimiento es el gran servicio que el Poder impone a la comunicación sobre cualquier realidad que desenmascare el juego. Mientras bien controlado sea ese universo de privilegiados del sistema al ocuparse del profesionalismo farandulero, deportivo y demás evasores impositivos afines que despliegan sus lujos de fama y dinero a sus admiradores, todo sea bienvenido en tanto el hábil juego de los medios excitando con los famosos desinforma otras certidumbres de la comunidad. Y la inseguridad es un ‘flagelo’ adjudicado a los ‘marginales’ y la criminalidad explotadora de cada pudiente minoría, jamás es responsable de nada, y dentro de semejante estilo los grandes medios de comunicación, - a veces tan pequeños-  imponen y  amplifican cada asunto a gusto del Poder económico vigente.

         Nadie proclama un mundo idílico pero sí advertirnos al menos de cuanto hace hoy a las crisis de los países europeos, tan enlazados en este imprevisto paso de baile del capitalismo financiero en un mundo casi exhibicionista de su bienestar. Por su indómita pequeñez los medios de comunicación jamás le desvelaron el sueño a nadie en Hamburgo. Roma, Atenas o Madrid, inversores tan ajenos a que una hipoteca sin respaldo sólo era una hipoteca sin respaldo. Así que por lo mismo mucho mejor resultó divulgar que futbolistas, tenistas, actrices o galanes se aman y se divierten embolsando millones antes de cumplir treinta años, en el fondo, otra inmoralidad que no permite ni una campaña contra el lavado de dinero y esas pequeñeces.  Pero bué, lo esencial es contener la reacción de las ‘multitudes violentas’ que a diario indican la existencia de otro mundo más verdadero y preocupante para exhibir. Aunque para eso los informadores debieran escamotear su propia existencia como tales. (May.012)

martes, 24 de abril de 2012

Petroleo y Conflicto, dos términos inseparables.

Petróleo y Conflicto, dos términos inseparables. Por Eduardo Pérsico. …nosotros fuimos víctimas de la lucha sorda por el petróleo. Juan Domingo Perón en 1955 Un precedente a lo dicho por Perón ya depuesto de su segunda presidencia sería lo ocurrido en diciembre de 1907 cuando en Comodoro Rivadavia, sur de la Argentina, una perforación de quinientos metros en busca de agua halló ‘un kerosén de la mejor calidad’, según dijera una dependencia oficial sin sospechar que esa napa de petróleo sería una riqueza incalculable para los argentinos futuros. Y enseguida nomás en el mismo 1907 ya se cruzarían los defensores del inalienable bien patrimonial de los argentinos con quienes apreciaban en ese potencial petrolero un negocio de las compañías extranjeras ‘únicas dotadas para una buena explotación del suelo’. Ese discurso siempre persiste y esa vez, ni bien el entonces presidente Figueroa Alcorta dictó una Ley de Tierras protectora de los desmesurados territorios explotables, una decisión que pronto recibió una campaña que nos informaba de nuestra incapacidad para explotar yacimientos de subsuelo. En verdad una certeza que también por entonces ya era manejable y hoy en el siglo veintiuno siguen recitando los fabricantes de opinión neoliberal, que ni se obligan a releer el informe que en 1909 diera la ‘Compañía Nacional de Aceite’ de la Standard Oíl a propósito de los descubierto en el sur: ‘ese asfalto sin calidad no es combustible’ y punto. En tanto el laboratorio del Ministerio de Agricultura ante la misma muestra sostuvo que el poder calorífero y la falta de sustancias nocivas hacían de ese mineral ‘un excelente recurso de combustión’. La guerra ya empezaba y si cada defensor del patrimonio nacional opinaba, los contrarios a un Estado participativo le negaban a este la menor eficacia para administrar un negocio gigantesco que los excluyera. Igual por 1910 la producción de petróleo en Comodoro Rivadavia alcanzó a 3.300 metros cúbicos, las pruebas con las locomotoras del ferrocarril Sur de Avellaneda a Temperley fueron exitosas y el gobierno nacional seguiría gestionando. En 1915 se inició la explotación de Plaza Huincul y en 1916 se extrajeron 138.000 metros cúbicos en total, pese a las bajas condiciones técnicas y la mala disposición del ejecutivo nacional del presidente Victorino de la Plaza, quien fracasara ante sus correligionarios al proponer ‘la entrega a particulares la explotación de las reservas’. La lucha por el petróleo hasta desempolvó las contradicciones de cierto nacionalismo como el del prestigioso ingeniero Huergo, quien dijera que la norteamericana Standard Oil y sus procedimientos ‘eran juzgados como actos de piratas usurarios’ en tanto a ‘los particulares caballeros ingleses de la Royal Dutch’ él los estimaba según activos socios para nuestro país. Un juicio que más tarde el prestigioso general Enrique Mosconi fulminara en 1922 cuando Hipólito Irigoyen lo ungió Director General de la reciente YPF y él calificó iguales a las dos compañías: ‘una es una cuerda de cáñamo y la otra de seda, y las dos pueden servir para ahorcarnos’. Que ratificaría en esos años el grandioso escándalo ocasionado por los manejos de la Standard Oil para lograr la explotación en la provincia de Salta, contaminado en 1924 a varios políticos y dos diarios, - El Intransigente y Nueva Epoca- que se lanzaron en defensa de la ‘patria chica’ creando un Comité Defensor del Petróleo provincial en contra de YPF y del gobierno nacional. Una asonada que puso a esa provincia al borde una escisión y el riesgo de su integridad territorial. Que alcanzó la desmesura cuando el sector salteño más adinerado y pudiente seducido por la empresa petrolera extranjera, la Standard Oil, sin remilgos se lanzó contra de empresa nacional YPF. Esa desavenencia duraría años y sería tan preocupante como el contrato que con la California Argentina de Petróleo, - nombre ocasional con sede en Delaware, Estados Unidos, ligada a la Standard Oil y muy activa en la Guerra Fría de esos años- impulsara el general Perón antes de ser derrocado. Una negociación que entonces despertó el interés de todos los argentinos y que al unir el arco opositor íntegro en su contra mucho averió políticamente al peronismo. Hasta que una vez caído Perón el gobierno provisional siguiente del general Eduardo Lonardi dejó vencer los plazos y el contrato acabó. Por ese mismo tiempo dijo Perón que a él lo habían depuesto porque los recursos petroleros argentinos no debían ser explotados a favor del desarrollo del país, ‘y no es difícil comprender que en materia de petróleo, los capitales definidos como europeos son esencialmente británicos’. Una casi explicación del siempre líder general Perón, aunque sin duda ese contrato contenía unas cláusulas inaplicables como la entrega a la compañía de cincuenta mil hectáreas, - dos veces el espacio de Buenos Aires en Santa Cruz- con más otras concesiones jurídicas tan lesivas a la soberanía Argentina que aquello resultó un pergeño indefendible. Y sin ninguna duda, un capítulo aparte para la militancia peronista. Pero bué, eso es parte de nuestra historia petrolera y en una valorable decisión política de los últimos días, abril del 2012, el gobierno argentino decidió recuperar la mayoría accionaria de YPF que malamente perdieran el presidente Carlos Saúl Menem y sus cercanos cultores de un neoliberalismo inexplicable y feroz. Hacer que el Estado Argentino vuelva a controlar YPF es volver al buen camino abandonado durante los apremios privatistas de Menem y luego con el inoperante radical de la Rúa; el mismo que junto con su ministro Domingo Cavallo aplicara el ‘corralito’ bancario para estafar a los ahorristas, una ingeniosa creación fnanciera que fantásticamente hoy varios países europeos muy neoliberales y modernos decidieron copiar. Pero claro, son esas cosas… El conocer ciertas realidades hace desechable todo proyecto ajeno o sin anclaje dentro de la Argentina de hoy, y por eso mismo la demorada estructura económica nos exige conectar los tres millones de kilómetros cuadrados con el desarrollo de cada recurso natural. En ese cauce la decisión de recuperar la mayoría societaria de YPF en manos de Repsol, - en los números una empresa mucho menos española de cuanto ellos suponen- era imprescindible a la independencia no sólo económica sino también política del país entero. Por lo cual la recompra accionaria que avalan siete de cada diez argentinos igual será tratada por el parlamento nacional según corresponde jurídicamente, en una etapa ya iniciada que algunos dirigentes españoles, - tan intemperantes ellos- ni siquiera comprenden. Esto pasará señores, pero bien sirve para recordarnos que donde hay petróleo existe un conflicto. (Abril 2012)

viernes, 13 de abril de 2012

Algunas Lunfardías. (abr.012)

 
ALGUNAS LUNFARDÍAS. 

                   Por Eduardo Pérsico.

  

A CHARLY.
                                  … más al gato Fidel  y
                                  otros queridos compadres.

 Perro al bombo que atorra sobre alfombra
y engrupe resguardar mi apartamento.
Que vive sin yugar y morfa en forma,
sin ladridos, ni pulgas ni espamento.

La va de superao el can rasposo
junando el techo desde su catrera.
¿Le dio vuelta el marote alguna cocker
o se hace el bocho de la vida fiera?

  Anda mejor que yo, qué duda cabe;
él apoliya sin hacer gambeta,
guadaña el morfi sin doblar la esquina

y si apuran deschavo última clave:
es un fiolo de raza bacaneta
que te afana de amor, como una mina.
______________________________




   MAESTRA DE QUINTO.

  Mina primera que abrojó mi anhelo,
¿tras cuántos grises quedaron encendidos
tus ojos, faroleando en mi desvelo
de mapas y deberes corregidos?

  Te arrimo el randevú de mi parola,
un sencillo tanguito, cachusiento,
a vos, que me enchufaste en la zabiola
estos truchos palotes de mis versos.

  Porque segunda madre y primer sueño,
dulce maestra de mi quinto grado,
siento aromas de tiza y pizarrón.

  Y en este examen por sentirme dueño
de regresar a pibe, retardado,
hoy te bato mi caliente metejón.
________________________________ 


   LABERINTO CANCHERO.

                                      A  Jorge Luis Borges.
        
"El que dice burgués pronuncia Borges",
tartamudeó el chicato, despacioso,
junando al cielo con cara de pirado
careteando al fingir hacerse el oso.

Los giles daban huevos por ficharlo:
poderlo  franelear, enchabonados
a escracharse con él. El cholulaje
la juega de arrastrón en cualquier lado...

Pero el Yoryi fue un seso de primera,
un pensante entrenao de ponga y meta;
un marote a bastón yirando el mundo.

Que a veces se zarpó, como cualquiera,
y nos dio embole con su manganeta
de viejo sobrador, turro y profundo.
__________________________________________

   LA FLACA

(In memorian sin soneto ni sanata)

La jugaba de Freud y Tallaferro,
también de Marx y Catulín Castillo.
Tenía miga en el bocho la sofaifa
chamuyando balurdos que dan brillo.

De mufas, yo que sé, una ponchada...
Sabía el antes, el después y el que sé cuánto.
/Reciclaba  fangotes de mi abuela
pa' batir mi porqué del desencanto/

Si andaba shome, con orsai del cuore
y embroyao de recuerdo el cablerío,
se acodaba a mi estaño, madrugada,
a escabiarnos una lágrima de olvido.

Lástima el punto que traía de arrastre,
un pinta casoriao, de verso y calma,
que le hizo un curro chambón del amorío
y le rompió hasta el himen de su alma.

Era pinga la flaca, era muy pierna;
casi fue dueña de mi lado izquierdo,
ternura inolvidable de amueblada...

De no haber sido por su chamuyeta
que cinchaba a Lenín con Pirandello,
no la habría tumbado la pesada.
____________________________________
   

PUNTO FINAL.

Se afeitó como pudo, era la hora.
Armó el bagayo y se quedó esperando.
La parca le batió “venga la llave,   
se  acabó tu pensión. Vamos andando”.

Y olvidao entre nubes y angelitos
 escurre que en La Nada no hay fandango: 
reventó con tres millones en el bolso
y Dios no le da bola, ni coimeando.

Eduardo Pérsico nació en Banfield y vive en Lanús, Buenos Aires, Argentina.




  


   

domingo, 18 de marzo de 2012

Esos ruidos entre industrialistas y financieros. Opinión. Marzo 2012.

         Esos ruidos entre industrialistas y financieros.

                                                        Por Eduardo Pérsico.
                                              
                                                 Los centros nacionales de decisión están
                                               incapacitados de instrumentar su política
                                               monetaria y fiscal…a causa de la
dirección internacional de los circuitos    
financieros. Celso Furtado, economista brasilero.  
            
    Cuando ya el malabarismo del liberalismo económico en Europa se desinfló y el daño ocasionado en el área fue evidente, los centros de Poder atienden los conflictos con mano dura aunque en algunos países la clase dominante local ya delibera maquillajes del sistema más o menos factibles. Era esperable que al darse un futuro tan cenagoso y caerse varios nombres y cuadros dominantes de la escena, los remezones internos diluidos por años en un bienestar acaso artificial pero apreciado por la gente como bienestar y punto, se darían las discusiones postergadas. Y esta vez con síntomas y ejes que quizá no difieren mucho de los enfrentados hace diez años en América Latina, cuando comenzó a ganar impulso la voz de los  industrialistas afirmando que sin aumento ocupacional verdadero, a corto plazo el capitalismo financiero acabaría en una tragicomedia con falacia financiera. Opinión que en Argentina desprecian los mentores del liberalismo prestamista y quienes propugnan que su dinero genere dinero y a otra cosa; analistas más que ambiguos pero bien difundidos por la prensa corporativa que en estos días se molestara por la modificación de la Carta Orgánica del Banco Central de la Argentina, del retiro del FMI de su sede en Buenos Aires y dos medidas proteccionistas a las importaciones, escandalizaron a los herederos intelectuales de una oligarquía que aún venera la dependencia argentina del capitalismo inglés. Aquel reflejo que rubricara Bernardo de Irigoyen a fines del siglo diecinueve diciendo ‘la deuda externa nos demandará grandes esfuerzos pero lo haremos en honor del país’. Confesión o deschave del apriete que por entonces le aplicaba al pobrerío quienes secundaban las comitivas de ingleses llegados al país a obtener concesiones de caminos, palacios de gobierno, ferrocarriles y cualquier tipo de empresa pública a ‘financiar con intereses altamente rentables’. Una oferta impensable en cualquier país pero acorde a esa ‘emprendedora clase’ ya entonces involucrada en turbios ‘créditos del exterior para hacer progresar el país’. Todas expresiones del sector Mitrista autocrático pero liberal…   

     Estas disyuntivas de independencia o dependencia económica persisten hoy en todo el campo de la actividad económica. Por un lado los partidarios del liberalismo económico liderados por el sector agroexportador, el más ortodoxo y cerril contrario a una movilidad modernizadora por encima de cualquier poder político elegido, enfrentan conjurados al capitalismo de producción que propicia un mayor empleo de mano de obra tan apropiada a esta coyuntura histórica y tecnológica. Digamos, acceder a una instancia que sin duda nos remite al New Deal de los años treinta en Estados Unidos, que en línea al pensamiento del británico John Maynard Keynes estimulara por sobre toda otra concepción el poder de la ‘oferta agregada’ para salir de la recesión. Además de refrescarnos a Henry Ford, que nunca fuera un mecenas dadivoso aunque invertía en mejoras por abaratar el costo de producción diciendo ‘el primer comprador de mi automóvil debe ser el obrero de mi fábrica’. Definición de un empresario que hoy ni menciona ese liberalismo financiero sólo implementa raudales en hipotecas de préstamos incobrables, y que prosigue sacando del circuito consumidor a multitudes de personas por día en esta Europa de marzo del 2012. Una hecatombe del sistema generada por esos prestamistas de quienes ninguna escuela o tendencia académica de la elogiada ‘ciencia económica’ se hace cargo. Como tampoco asumen las desigualdades en  América Latina y el resto del planeta, pero embisten el menor proyecto que intente un mayor empleo que dinamice la movilidad social.

     Aunque parezca enigmático que tantos países llamados del Primer Mundo persistan en creencias fuera de tiempo pese al descalabro, también en Argentina y otros países de América Latina los nuevos grupos políticos nunca liquidaron del todo a los anteriores. Por astucia o lo que fuera, al caer el Irigoyenismo en 1930 y el Peronismo en 1955, -dos expresiones populares que ni hablaron de reforma agraria- la clase alta se ufanó de voltear por ineficaces o autoritarios a dos legítimos gobiernos y en ambas escenas, esa reaccionaria y lustrosa derecha contó con el apoyo de algún sector de izquierda y otro tanto de cierto estudiantado militante que defeccionara de su prédica progresista. Así que al hablar de la cohesión de grupo que tiene la derecha en Argentina y el resto de  América Latina, sería apreciar mejor si la riqueza de ellos proviene de algún olfato político muy desarrollado o más bien, a su ubicuidad para insertarse como sea en los caudales financieros más rentables. Y que en cuanto los industrialistas se obligan a cierta actualización cotidiana del mundo y su circunstancia, al ver en la función pública a dirigentes venidos de esa clase tan jugada a favor del liberalismo económico absoluto, pareciera que sus resultados de gestión están siempre por debajo de lo imprescindible. (marzo 2012)
____________________________________________________________
Eduardo Pérsico nació en Banfield y vive en Lanús, Buenos Aires, Argentina.
____________________________________________________________
   

lunes, 20 de febrero de 2012

Y chau al recuerdo y el olvido. Cuento. feb.2012.


      Y chau al recuerdo y el olvido.   
                                                       
Cuento de Eduardo Pérsico
                                     
                               …y cada palabra  sólo es el recuerdo                                                        guardado de ella misma.                         

      Quizá por un ejercicio de memoria estos días recordé la muerte de alguien que nunca divisé ni en fotos. Algo involuntario por más que en su momento me amargara de verdad el dolor que sufriría su hija Jelena, la mujer que yo más quise y tanto me dolió su lejanía.
      Sin detalles, digo que con Jelena nos hablamos las primeras frases viajando en un tren y al conversar el día siguiente en un bar de barrio, con su modo trabajoso y ‘en argentino’ me reiteró ‘cada persona es su propia palabra si se compromete con ella’. Una parrafada algo teatral en ese tiempo de juventud ensoñada de acaso y desamparo a veces olvidable, y los augurios de aquel febrero del ’76 con el sol mineral cayendo sobre Buenos Aires. ‘Yo nací en ciudad cerca de Belgrado, más frío’, y además diría de su tiempo en California más los años en Santiago de Chile. ‘Mucho extraño mi casa de ahí, bonito barrio’, musitó contrariada por hablar de eso.     

     Jelena cumpliría veinte años y yo con veintitrés la iba de empleado en atención al público de un Banco, donde hablar con gente a veces confidente hacía informativa y amable la tarea. Más nuestro primer código común lo hallamos al rebuscar ‘esas frases curiosas de ustedes’ que la animaban a pesquisar entusiasta cualquier vocablo sólido y certero. Igual no poco le indiqué ciertas voces ‘con miga’ frente al lenguaje gelatinoso de cualquier diccionario, y al descifrar mina, atorrante, bulín o turro compartíamos la risa. También me recitaba ‘nosotros ya somos palabra comprometida’ al apreciar juntos la bisectriz de un pájaro en un vuelo sin luz, y un anochecer de besarnos a morir en la callecita junto a la vía me anunció ‘mamá hoy hablará a mi padre, siempre de viaje’. Así que al otro día me apuró ‘mi madre quiere vernos en casa, la calle es insegura’, un renglón que llegaría de su padre aunque al llegar juntos, la madre aflojó el clima sonriendo sobre mí algo que después descifré en una trabajosa charla de los tres. Donde hablamos hasta que sin prólogo ni ceremonias, la madre ‘para tranquilidad’ nos ofrendó unos preservativos que los tres festejamos,  más Jelena agradeció ‘gracias y chau’ al entrar a su cuarto.  

-         Si vos tranquilo todo será bien – por mi ansiedad al desvestirnos y calmado ese apremio, en la escena cada palabras apenas sería un eco. Porque el silencio mucho vale cuando hombre y mujer se aman íntegros en libertad, nuestro amor con Jelena no permite el repaso de alquimia palabrera ni oración sin retorno. Y en esa noche después de cenar y reírnos en la mesa con traducción de madre incluso, al salir y estimar el aire acondicionado en cada ambiente y las costosas paredes enmaderadas, según empleado bancario me acordé del padre de Jelena. Que me contaría ‘papá es experto en comerciar cosas defensivas o algo así, y viaja mucho’, sí que por esos días de 1976 toda palabra era sospechosa en Buenos Aires y no había renglón relegado a los rincones, volvimos al territorio de nuestra ternura. Esa habitación por donde las horas cruzaban sigilosas casi en puntas de pie, y acaso sin temor ambos nos diríamos imprevistos. Puede ser.     

      Por más que a nadie intrigue aquel amor frenético ni si ella lagrimeara en nuestro último abrazo, esa etapa de ternura minuciosa con Jelena bien pudo ser distinta y más cuando el padre viajero quiso volver a Chile. Ese lugar del mapa que ella tanto apreciara, ‘bien cerca, nos veremos’, y entonces esquivé esa  promesa magra que ilusiona el proyecto de un reencuentro. Ella no merecía ninguna farsa cuando por voces a medias pero frecuentes, yo bien sabía de milicos malandras de uniforme y disfraz que jamás cara a cara ni menos hombre a hombre, despedazaban laburantes. Esos que tal vez mejor pensaran en la noche perpetua impuesta por  asesinos,  rezadores y verborrágicos publicistas; toda esa misma mierda.  

       Lo mismo, de aquello tan cobarde y oculto crecerían voces y más voces  con ecos de otra historia, así que por años siguientes al 1976 sin finales felices ni suspenso peliculero, releí algo extraviado en tanto olvido: ‘mataron a mi padre y ni siquiera nos dijeron dónde’. Y Jelena tal vez delinearía ‘te extraño con la misma ternura’, ¿más cuánto es la nostalgia vana y deshojada ante una realidad sin pájaros volando a ciegas al atardecer? Si al fin el tiempo prosiguió su ronda y la pena por un amor perdido ya resuena en palabras que dejaron de ser comprometidas. Y en la recordación del negociante de armas entreverado a esa mujer que yo quisiera tanto, ya merezco decir chau al recuerdo y el olvido. (2012).
_____________________________________________________________
Eduardo Pérsico nació en Banfield y vive en Lanús, Buenos Aires, Argentina.