domingo, 12 de junio de 2011

Viaje a las estrellas. Brulote.

En marzo se cumplió otro aniversario del anuncio del entonces presidente de Argentina, Carlos Saúl Menem. Y ahí, en la pobre puna jujeña prometió a los alumnos viajes interestelares con naves que despegarían 'de Córdoba, cruzarían la atmósfera y desde la estratósfera llegarían a Japón. Hoy, 10 de junio del 2011 se lanzó desde California un satélite espacial metoerológico construido por científicos argentinos en el país.  E.P. 
 
VIAJE A LAS ESTRELLAS.
Me permito molestarlo mi buen amigo José,
pues quiero invitarlo a usté a compartir la emoción
de ir a conocer Plutón en una nave de aquellas,
que atraviesa las estrellas, la atmósfera y el Japón.

Yo ya elegí ventanilla en sector de no fumar.
Total, ¿qué puede pasar si en una horita llegamos?
Desde Córdoba zarpamos y ahí nomás, a disfrutar.

Por un asunto de anillos a Saturno hay que ir casados;
a Mercurio los pesados; a Venus van sólo minas.
¿Quiere bajarse en la esquina? Toca un timbre y lo dejamos.

A la Luna es sin escalas, en Marte amartizan todos.
No olvide su sobretodo porque puede refrescar
y si piensa caminar lleve zancos para el lodo.

En Neptuno hay buen rebusque para bañarse barato.
Si quiere pasar buen rato, Júpiter nos queda al toque:
¡ no sabe qué despelote, todas las minas son 'gato'!

Si hay fin de semana largo viajaremos hasta Urano.
Es un sitio muy lejano, debemos hacernos cargo;
más podemos visitarlo, fleta un charter “El Riojano”.

Hay otra excursión más breve que pronto saldrá del Bajo,
desviando por atajos cruzará Constitución,
Vieytes, Moyano y el Borda: nos iremos al carajo...

Europa, los indignados y cierta actualización. Opinión.

.. España  anunció el 10  de junio 2011 el permiso a realizar despidos en empresas con dificultades que lo requieran,  que en una sociedad aún pudiente  puede acelerar el  desequilibrio, … y la reducción  del gasto público, igual que hoy en Grecia  y hace años en Argentina golpeará primero al sector de más abajo    


                Hoy y siempre, parecernos o ser idénticos es complejo: la globalización siglo veintiuno viene aliada con multimedios, Internet y computación y si esas herramientas las usamos sin verlas como ‘instrumentos del enemigo’ puede servir al interés de la comarca. Sin alejarnos, la crisis económica año 2011 en Europa es textual de la nuestra en el 2001, con el gentío en la calle reclamando a los gobernantes ‘que se vayan todos’, algo que hoy los europeos no suponen un antecedente para ellos. Al vivir en otro continente tal vez ignoren  lo aprendido en América Latina con los feroces planes de ajuste, y por creer esa experiencia  ‘ajena a nuestra identidad’ según algunos políticos y economistas de Europa piensan no de modo peyorativo pero sí negando la coincidencia de cierta situación No todo es comparable pero estimar la enseñanza de una crisis ajena a la forma cultural de los europeos, sin bucear mucho oculta cierta incomodidad poca certeza el concepto si hablamos de la eterna necesidad de comer en España, China o en el sitio del planeta que uno elija. Un desajuste de enfoque  que se aumenta al agregarle una tesis voluntarista sobre la identidad, -entidad que acosada por el hambre no es ni una dudosa entelequia- y pretendiendo ‘oficializar’ que el hambre acciona distinto en alguien vestido con moderna y costosa ropa deportiva que en un mortal que la sufre sin ropa. Por decir correctamente.  
             En esto vale interpretar la actitud en países donde consideran al bienestar creciente de sus habitantes no como aciertos del régimen liberal financiero; - pese a la anterior señal de peligro por las hipotecas fallidas en USA y los últimos rumores de un default cercano- sino por las ventajas políticas y culturales que ostentan sus pueblos sobre los demás; en este caso, latinoamericanos. Una certidumbre que merece una revisión ante la actual crisis no exclusiva de Grecia, - que califica su propio gobierno de ‘una cruel encrucijada’ por tratarse hoy del  país más desvalido- sino también por el pesimismo de los números en España cuando los ‘indignados’ no se repliegan y la derecha que suplantará al tibio socialismo del gobierno,  profundizará la receta de ajuste con reducción del gasto público exigido por los organismos de crédito. Asunto que aún pendiente el nuevo titular del FMI, disputa que agregó a Brasil, Rusia, China y lndia, países emergentes que exigen peso en las decisiones, tiene sus programas locales donde en España se anunció el 10  de junio 2011 el permiso a realizar despidos en empresas con dificultades que lo requieran, y que en una sociedad aún tan pudiente como la española podría acelerar del desequilibrio. Que junto a la obligada reducción  del gasto público, igual que hoy en Grecia o Islandia y hace años en Argentina, golpea antes a los de abajo.
        En la instancia política mundial y en el tejido social que  elijamos, hay tensiones quizá inéditas que sin estruendo, condicionan el futuro cualquiera sea. Y pese a que esa inquietud latente se ignora o malversa en las corporaciones de comunicación, el futuro no termina si mañana la gente deja las calles y las plazas  donde no pocos se indignan sólo el fin de semana, porque la movida acciona en lo profundo de  su propia exhibición y  casi imperceptible apunta más allá de sí misma. Hay en eso un potencial transformador que las corporaciones informativas disimulan en una demostración de su fuerza propia. Una fuerza que pretendieron desplegar sin mayor éxito en unas excursiones sudamericanas de la Sociedad Interamericana de Prensa; conspicuos dueños de diarios y televisoras que en su tarea de condicionar gobiernos reclamando una libertad de expresión que ellos no practican, al menos en Buenos Aires no hicieron muy buen papel. No confesaron la mengua que sus medios consiguen hoy sobre la voluntad general pero en eso anduvieron. Y un ejemplo inmediato a eso resultó la ignorancia de la prensa en la elección del nativista Ollanta Humala como nuevo presidente de Perú, un político sin apoyo mediático de ningún tipo que ganó y pasó a integrar el cuadro dirigencial sudamericano, que sumado es una molestia del  Poder en la región. Una molestia mostrada durante la campaña por la descalificación de la prensa a Ollanta Humala, y un fracaso de la corporación mediática al demostrar la pérdida de influencia en la opinión mayoritaria en América Latina; un retroceso que ya no es exclusivo de los diarios Clarín y La Nación en Argentina. El descrédito de esa opinión dirigida hasta en con dosis de perversión se muestra más o menos diluido en los distintos países, es indudable, aunque ese lastre sobre el pensamiento impuesto por los medios masivos pesa mucho aún en los países europeos. Acaso y bien podría ser porque la adscripción de ellos al Poder sea dosificada con mayor elegancia y los lectores los estiman como diarios cautivos pero con los preceptos  de los ’70. En Europa no es tan lejano Francis Fukuyama, su fin de la historia y otros cielos prometidos; aunque la gente  en la calle o donde sea  desoyendo  ‘la voz del amo’, ya significa mucho contra los fabricantes de opinión y pensamiento. Y sin ahogos de fervor ni  exaltación personalista, las manifestaciones diferentes, - y aquí vale la identidad- van actualizando un rumbo que creían inusual hace mucho tiempo.
___________________________________________________________________

viernes, 27 de mayo de 2011

¿España, un cambio para que todo siga igual?

                                               

                                               Al Poder lo inquieta de verdad la gente  reclamando en la calle, sea donde sea. (22 mayo 2011)                                              

Luego de las primera cifras surgidas del conteo de votos en España hace unas horas, los diarios anunciaron un triunfo del Partido Popular con más de diez puntos de ventaja sobre el gobierno  y uno de los vicepresidentes de Zapatero  reconoció la derrota del socialismo en la elección, y casi de inmediato una vocera oficial agregó que esta no sería una buena noche  para ellos en el gobierno. Por supuesto, el partido ganador se siente fortalecido por el triunfo pero a primera vista,  cualquier cambio de mano en la gestión no augura de ninguna manera una mejora inmediata en la situación general de España. Las cartas están echadas sobre la realidad económica que no se cambia con discursos y en esta instancia, donde aún prevalece la sensación de bienestar casi absoluto sobre la gran mayoría del pueblo español, todas las recetas que arrimen los organismos financieros internacionales son de manual. Y quienes ya sufrieran sus recetas bien saben que ellas siempre apuntan a la reducción del gasto oficial incluyendo eliminar personal del sector público, ‘las prebendas sociales’ para los de más bajo recurso y ordenar según sus indicaciones,  las cuentas fiscales a niveles más operables. Con más tres o cuatro novedades particulares en cada caso y país que jamás frenan un aumento de la desocupación, - que se dice España anda por más del veinte por ciento y no desesperar si en USA de verdad ronda el diecisiete- lastimosa consecuencia que anuncia pobreza creciente y multiplicadora de la injusticia social en todos los casos. Ya dijimos, recetas conocidas como siniestras en estos pagos de la América Latina, lamentablemente.   .  

            La situación generada estos días en España y otros varios países de Europa son las consecuencias que sobre la población común suele ejercer el liberalismo en el manejo de la economía. Con criterios no pocas veces impiadosos, como aconteciera en la Argentina durante el año 2001 cuando este mismo mecanismo de asalto que la banca financiera hiciera sobre las ahorros bancarios y el consecuente ajuste sobre las cuentas del gobierno que han de sufrir España y otros países de la región por estos días, esa vez en nuestro país generó una inmediata ocupación de las calles exigiendo ‘que se vayan todos’, un reclamo que en menos de una semana significó no sólo la expulsión del gobierno de entonces, - con el presidente Fernando de la Rúa del partido Radical a su frente- sino una creciente actitud de participación del gentío en el ejercicio de sus derechos avasallados impunemente, como sucediera  al multiplicarse las espontáneas reuniones y movilizaciones que cambiaron todo el escenario político de entonces en el país. Naturalmente, no fue una movida con la profundidad que aconteciera en octubre de 1945 y el advenimiento político llamado peronismo, con la inmediata liberación psicológico del obrero ante el patrón; un hecho sociológicamente pocas veces repetido;  que entre los argentinos ya nadie discute y hace algunas semanas vinieron a explicarnos el español Savater y el peruano Vargas Llosa en la Feria del Libro de Buenos Aires;  cuando resultó claro que esos dos juntos poco sabían…

           Lo cierto es que no pocos medios en Argentina ya vislumbran con alguna  certeza que ese tipo de manifestaciones, - de manera especial y en los últimos días ocurridas en España-  vuelve a poner en la escena política un síntoma que se pudo apreciar en los recientes movimientos del mundo árabe. No iguales, por supuesto, pero poniendo sobre la escena inquietudes que subyacen y no desaparecen por represiones más o menos ni por generación espontánea, y acaso porque no se esclarecen de inmediato reviven a cierto subsuelo de cada sociedad humana en particular la espontaneidad por reunirse, algo que bien  pareciera ocultar cierto estallido posible en exponer una nueva interpretación de la realidad. Eso que el Poder tradicionalmente desconoce con al auxilio de ciertas capas beneficiadas con el privilegio, pero que de pronto emerge entre y la gente común se reencuentre en manifestaciones del estilo Puerta del Sol en España, que pequeño detalle sirve sin retorno para que todo el cuerpo social  perciba que algo ha cambiado en la manera de la participación. Un asunto que bien se sabe, jamás cuenta con la aprobación de los dueños del Poder en serio y que por estas días, se nos ocurre, con los resultados en contra del gobierno del PSOE y su líder Zapatero y a favor de Partido Popular, podría sugerir que algo cambie para que todo siga igual al menos por ahora. Porque los hechos históricos que vivimos día por día; con alguna guerra incluida por ahí cerca de Europa, dentro de su programa de sometimiento hay un hecho que al Poder lo inquieta de verdad: la gente defendiendo sus derechos en la calle y sea donde sea.
____________________________________________________________________
Eduardo Pérsico nació en Banfield  y vive en Lanús, Buenos Aires, Argentina. (May/2011)

lunes, 25 de abril de 2011

Sainete con grotescos para modernizar América Latina. Opinión.

      Nunca sucedió en la Argentina que los grupos del constante privilegio no exigieran al gobierno, más aún si no les agradaba, más seguridad individual, no entrometerse con ninguna regla jurídica protectora de sus acciones, bienes o hacienda, y para limitar la injerencia del Estado contra la sagrada propiedad privada reclamar absoluta libertad de expresión, - que ellos jamás pierden- y una efectiva democracia en defensa de la salud republicana. Ese libreto es el clásico libreto con más lo ocasional que sirva al mismo efecto; y ese mecanismo o reflejo pavloviano de ese sector que históricamente condiciona y constriñe a los argentinos desde nuestro origen suelen mantener todavía ‘los apellidos más conocidos y más viejos de los segundones y aventureros españoles que vinieron a América para salir de la miseria o huir de la ley’, escribió María Rosa Oliver que bien lo decía por venir de ellos. De esa clase que juntara fortunas haciendo el contrabando y la trata de negros cuando el comercio legal tenía otros cauces, fueron  los mismos que en convivencia con algún funcionario o corregidor lograba el privilegio de proveer con exclusividad al resto de los habitantes algún producto. Germen del monopolio legalizado que a sangre y fuego hoy defienden las multinacionales en el planeta y en nuestro país de algún manera persisten ligados al negocio agroexportador; ámbito por siempre contrario a ser controlado con mecanismos impositivos oficiales y una equitativa distribución de la riqueza producto de la tierra; digamos, de todos. Ese riesgo mortal como clase de se controlados les impone sermonear continuos y aburridos catecismos sobre la libertad de comercio, la eliminación del proteccionismo nacional a sus producciones básicas y adherir con fervor y ya mismo los ‘beneficiosos’ tratados de libre comercio elaborados por los grupos del Poder verdadero. Esa decisión de globalizar sus negocios sin usar armas, todavía, obliga a ese mismo Poder a combatir a quienes pretendemos que comamos todos con repeticiones pontificias y aburrirnos con amarillentas recetas económicas ajenas a la dinámica histórica de nuestros días, donde el creciente cambio de actitud de las multitudes hoy apunta a equilibrar el manejo esclavista de la economía y eso ya les parece preocupante. 

        En nuestra América Latina aquello que pareciera superado permanece en la idea de mando y la entretela de las clases dominantes que al intuir en la sociedad la voluntad de enfrentar al colonialismo que aún somete a la región, y antes del remedio armado y sangriento que hoy soporta el mundo árabe, el Poder opera el arsenal comunicacional de sus medios gráficos y  televisivos con sus profesionales publicitados como patrones del mejor pensamiento a implantar en cada país. Una función que últimamente en Argentina durara un par de semanas, precisamente en una etapa conflictiva entre el gobierno nacional y los  habituados a fijar sus leyes donde sea. Y para esta instancia trajeron a disertar en la Feria del Libro de Buenos Aires a Mario Vargas Llosa, premio Nobel de literatura, un escritor devenido en fervorosa militante de una derecha política muy activa en desactivar la más tibia intención de independencia donde sea. El destacado escriba que siempre ha dicho amar a Buenos Aires, llegó acompañado por Fernando Savater, filósofo español, y ambos de movida nomás desplegaron una activa militancia contra aquello que oliera nacional y popular, y tal por eso mismo ese perfil lo condenó a la irrelevancia entre la gente común que ni registró los alardes del dúo que muy desencaminados, que al principio se creyeron  inquietantes. Pero la actuación de estos enaltecidos por la derecha más tilinga de nuestro país que hoy no sólo agrupa a los nombrados más arriba, quizá no buscó ‘desestabilizar’ a la sociedad pero sí abrir polémicas que no fueron. Sus arengas, consejos y reprimendas que intentaron fueron definitivamente desoídas ni bien asomó el fin de semana santa largo que como siempre últimamente entre nosotros, motorizó a millones por sierras, playas y barrios de fin de semana. Algo que redondeó el fracaso de la editorial promotora junto a los diarios Clarín y La Nación en la desencaminada idea de generar una movida políticamente crítica. Más que una falsa alarma esa pretensión quedó como otra  partida en falso del grupo, aunque Vargas y Savater siguieran discurseando ignorancias y frases baratas: ‘Lula no sabía nada de política, solo hizo lo que le indicara Fernando Enrique Cardozo’, ‘Milton Friedman y Kissinger no apoyaron a Pinochet en Chile’, ‘la Argentina retrocede por no volver a lo ya conocido’, dijo el escritor elogiando al siniestro liberalismo económico menemista de los noventa que casi destruye íntegramente el país,  ver estadísticas. Fueron nutridas pero ya sin eco las provocaciones secundadas por Savater, filósofo español que de insultó al peronismo con algún oscuro galimatías intraducibles, de puro ignorante que la inmensa mayoría de los argentinos, peronistas o antiperonistas, bien saben que ese movimiento masivo con imperfecciones pero sin retorno liberó psicológicamente al obrero ante el patrón en la década del cuarenta. Algo que a pesar de equívocos y pésimos  manejos de muchos sindicalistas consolidó en Argentina los derechos laborales que no muestra la legislación de tantos países en el mundo; y muy recortados hoy en la España de reyes, toros, títulos de marqués y otras ‘modernidades’. Y al fin resultó que pese al embate a favor de los medios de comunicación que en la Argentina litigan con el gobierno nacional por la apropiación de la fábrica de Papel Prensa, empresa ilegalmente cedida por los militares en la década del setenta a los diarios nombrados, por los servicios prestados a la dictadura más sangrienta que soportó nuestro país.

     Pero como final estos dos parlantes llegados al país en aras del retorno al liberalismo económico absoluto en nuestra región, se ablandaron tanto que parecieron descubrir cierto ridículo inesperado. O ignorado, digamos mejor, porque Fernando Savater no pudo resistir en silencio la réplica de un funcionario del gobierno nacional que le pidió no decir más estupideces, y como afilado filósofo español  el hombre desenfundó una frase inédita: ‘a palabras necias oídos sordos’. Algo no impecable pero él lo dijo; y por el otro lado a Mario Vargas Llosa lo iría ganando el silencio y partió sin el revuelo generado al llegar. Y se nos ocurre verlo al irse como un tipo que sale de la primer cita con una hermosa mujer, mascando la tristeza bronca de haber acabado afuera un par de veces. Esas cosas, ¿no?

Eduardo Pérsico nació en Banfield y vive en Lanús, Buenos Aires, Argentina. (4/2011)
__

jueves, 24 de marzo de 2011

Argucias del olvido. Cuento.

       
       Creo que debiera pronunciar algunas cosas y al fin, decirlas en voz alta. Tras la ventanilla  el sol renacido en primavera  formateaba  los  árboles que tren a tren cambiaban  su diseño. Era diario ese viaje cuando murió mi padre por golpear a mi madre, según tanto hiciera antes de separarse, y una tarde volvió para forzarla a compartir la cama. Esas cosas, y como nadie supo que yo retorné a mi casa de improviso, ni se dijo ‘cuestiones de familia’ o frases parecidas.  
  

       El tiempo moja su perpetuo pincel y sin aviso repinta con su sal cada memoria.  Si nuestra gran verdad son los recuerdos las horas desfiguran hasta el calor materno recibido; la máxima ternura que nos brindara el mundo. Jamás yo pensaría, un veinteañero, cruzarme con mi padre al irse de mi casa ajustando su ropa y detrás, más que verla suponer a mi madre cubriéndose la cara lloriqueando, a medio vestir y un pie descalzo, desmadejada. Y enseguida, - pasaron ya más de treinta años-  aquel hombre, mi padre, derrumbado en el piso y mi madre diciendo ‘no le sigas pegando’, es una infiel secuencia congelada.  

     Sin embargo conmigo persisten desvaídas visiones. Risas de la niñez irrepetibles, cierto beso fugaz y temeroso ya sin rastro en la calle donde fuera, un ‘te quiero’ esfumado de pasión transitoria en un anochecer donde quizá  llovía. Y aquel incierto inicio ardientes y desnudos, en un cuarto prestado con alguien que tampoco hoy recuerde mi nombre y no sienta por eso ningún rincón vacío.
   
      El instante cuando mi madre dejó de lloriquear y los dos nos callamos ya sin mirar ese cuerpo allí en el suelo, son raudos fotogramas de ida vuelta y retorno sin fijar una imagen. Conspiración o pacto de silencio da lo mismo que fuera; cualquier palabra sobra si enfrente no hay testigos y al comprenderlo ella prefirió dejarme solo. Lo que hice después en solitario y por enigmas que son de cada uno, trae voces sin retorno y ajenas al asunto.  
   
     La desmemoria no es artera ni cruel; afanosa acomoda los ultrajes y apaga los reclamos que acusan la conciencia  Es transcurrir de tiempo con su precio de olvido, un imbatible eco de otros opacos ecos y silencio que pronto nos acalla el daño que le hicimos a otro. Ningún torturador recuerda cada noche el aullar de una víctima o el rechazo de una mujer violada; esa crueldad bien pronto la oculta en palabreos, ‘obligación, cumplir con su tarea los altos intereses’ y demás artilugios. No existe un criminal con piel que  perciba o la traspase su traición ni su crimen; fortín de negaciones protegiendo su olvido.

     También lo imaginario, invención que por siempre concurre a la memoria, atenúa y tranquiliza culpas del asesino. El de uniforme robando niños en la alta noche y la señora que nobleza obliga, pagara ese servicio de apropiarse, al reinventar la historia y borrarle los rastros asesinos ambos se tornaron invisibles. No saben no contestan han dejado de ser; y como una muerte previa los devoró la amnesia.
   
    Así que del instante cuando maté a mi padre espero que me lleguen las palabras y empezar a decirlo. (3/2011).
______________________________________________________________________  
Eduardo Pérsico nació en Banfield y vive en Lanús, Buenos Aires, Argentina.

domingo, 13 de marzo de 2011

Paisaje de mi calle. Cuento.


      Atardece. Mi vecino José Juan cruza por su nieto a la escuela de enfrente y luego vendrá a conversar unos minutos. Hoy con certeza me hablará del terremoto en Japón, del riesgo de una lluvia  radioactiva más la guerra del petróleo y las fortunas inhumanas que acumulan futbolistas y famosos. Esas cosas.       
      
       La luz  se adelgaza en la tarde y desiste de obstinar su brillo. Quizá se repliegue sutil bajo el ocaso hasta volver el día sobre el mundo. Que no cambió es verdad y está en su sitio. Es muy sabia la luz, vale creerle que de medir el universo no justamente pero al menos en millones de tiempos imprecisos, esta esfera vagando el infinito no parece de mucha relevancia. Una porción modesta de universo que ni los más fanáticos en milagros y cielos aciertan en decirnos lo contrario. 

       Es que acaso habitemos una brizna que el infinito ni percibe y el girar diminuto de este planeta nuestro, por miles de centurias no inquietó ni un segundo al gigantesco espacio. Y a pesar del anuncio que nos vendrán dioses que ‘se la saben todas’, nadie arriesga si la inmortalidad anda cerca del barrio o es lejano infinito, como al fin nos parece.

      Ya pasó mi vecino José Juan con su nieto, sonriendo, y prometió decir algo que leyera ‘de las deudas perpetuas de los países pobres’. En verdad, no con ansiedad  aguardé su llegada si cuánto bien vendría charlar con algún dios de esos que nos imponen ajustar cuentas a nosotros, seres  comunes que respiramos en este sur del mapa y por siempre nos aprietan matones vestidos a la moda que nos envían unos divertidos banqueros. Y José Juan predice que admitiendo por siempre ser deudores de cuentas desprolijas nos evitamos futuros de pólvora y calibre; ‘nosotros tan pobres seres vivos ayudamos al ciclo de quienes siempre cumplen  al acreedor fantasma que eternamente cobra, deudas que no sabemos quien contrajo’, redondeó mi vecino. Nos reímos, charlamos otro rato y lo ayudé a salir al comenzar con frases que a él lo divierten demasiado. Son estilos.
   
       Las sombras ya se apropian de la calle abierta y esa penumbra anuncia cierto  otoñal encanto. La yunta de aguiluchos apareados de vuelo retorna a la torre de la escuela y acalladas las voces, la tarde amaga cierta leve tristeza en el entorno. El silencio convoca a un concilio de sombras y mi jardín ya opaco sin madres y sus chicos trajinándole  cerca, me dice hasta mañana. Hay un tiempo más tiempo que sugiere esta calle, un diálogo constante o al menos, simulado libreto guardado en su memoria. Es la calle en que vivo y no se si contemplo o ya imagino el mundo.  

         Por aquí no transcurren multitudes esclavas  ni eternos ganadores exhibiendo riquezas o panfletos de moda; es un sitio hasta esquivo a esos vendedores de la fe en iglesias mezquitas sinagogas y varios. ‘A quienes hay que liquidarles tanta impostura de eternidad y cielo prometido; cada pibe muerto de hambre en el mundo es una derrota de sus dioses; y ustedes no sigan haciéndose los giles, che’. Parrafada que recién esquivé que pregonara José Juan y gritada por una multitud cambiaría el ensoñado paisaje de mi calle. (3/2011)

lunes, 7 de marzo de 2011

Algo sin nombre que palpita ahí abajo. Opinión. 3/2011, .

                                               …y todas son movidas separadas, autónomas,  sin doctrinas ni  programas o actores estelares. Hermanados en el grito.
   

Esa todavía incierta actitud pre revolucionaria en las rebeliones conjuntas del Mundo Arabe, es acaso una puesta en hora del reloj de la historia. Un asunto que no pocos entienden como una actualización muy tardía en tanto durante décadas esos países hoy involucrados soportaron opresiones, desmanes oprobiosos de las clases altas y un abuso incurable al  derecho fundamental de las personas. La inusitada duración del poder gigantesco de dirigentes como el egipcio Hosni Mubarak o Anwar el Kadafi en Libia, perjudicaron tanto a lo más bajo del escalón social en sus países que suena canalla la cobertura mediática a esos autoritarismos cobijados por los intereses de países centrales. Que naturalmente y ayudados siempre por alguna corporación de ilusión religiosa, sometieron a sus pueblos a condiciones irreparables al menos en una generación. Y toda esa región que hoy concentra las expectativas contradictorias de Francia, Gran Bretaña y demás países europeos con más Estados Unidos perpetuo presente, fueron siempre dueños absolutos casi sin sobresaltos y sugestivamente, aún no ordenaron una estrategia común.  Y hasta existe por ahí cierta voz discordante de Alemania con llegada al grupo principal, considerando prudencia en cuanto la reserva petrolera de Libia es sobradamente superior a la de Túnez y Egipto. Y si el olor a petróleo incita al sistema capitalista y financiero a ubicar marines sobre los pozos a proteger ‘la civilización democrática y occidental’,  reflejo condicionado repetido en el último siglo, eso obliga a los más desheredados de la tierra a huir del conflicto según puedan. Con los recursos miserables de siempre, fermento constante de los traslados imprevistos hacia lo desconocido donde tal vez logren comer, una ‘emoción’ de la especie que nunca experimentan las clases altas y brutal recrudece contra lo más miserable del pobrerío. Una realidad que históricamente invalida esta civilización y el prodigio de sus adelantos, al excluir tamaña proporción de  seres humanos. Pero bué...
           El cataclismo de cualquier migración analizada con imparcial seriedad bien nos ilustraría de manera casi visceral nuestra permanencia en la tierra. Los forzosos y grandiosos traslados por el hambre nos explican  aspectos no previstos de razas, comarcas y religiones, y eludiendo el transitado ejemplo del descubrimiento de América, la reacción de algunos países centrales a la irrupción de extranjeros que llegan para comer y ellos deberían asumir como sus iguales, en la Europa de hoy hasta se ufanan de una intolerancia simplemente criminal. Por tomar un ejemplo valen los comentarios en Francia de madame Le Pen, presidenta del Frente Nacional que exhibe un veinte por ciento de opinión favorable de voto a esa candidata, que desafió con opiniones entre alucinadas y acordes con la comedia barata que concurre la derecha francesa de hoy. Esta política hija de otro recordado ultra anti inmigración, - desmemoriados ambos de que un tal Robespierre por 1789 dijera en su país “no era necesaria una revolución para enseñar al universo que la desproporción extrema de las fortunas es fuente de muchos crímenes y males”- propuso como plan oficial hace unos días que sean empujados al mar quienes pretendan entrar al territorio francés huyendo de sus país de origen, y advirtió que ya era necesario fijar bloqueos militares para evitar la entrada a ‘tantos miserables’. Una  definición de manual propia de un fascismo alienado y cerril  en un escenario siglo veintiuno que no logra predecir dónde sucederá la próxima pueblada, y además un desmadre xenófobo de quien merecería un poco más de reposo.  
      Sin que se evidencie una movilidad visible en lo económico que le propicie algún nuevo rumbo al sistema, al agruparse multitudes a protestar por lo que sea se perfilan algunos vectores o vórtices sociales con cierto cercano futuro en superficie. Y aunque no sean todavía visibles los  entramado de cada movilización, se adivinan factores decisivos hacia la integración y la modernización social, tanto que a quienes detentan el Poder la gente en la calle los inquieta cada día más. La pueblada sin aviso ni estrategia previa les mete inseguridad, algo bien sabido en América Latina donde tanto incrementamos esa gimnasia desde el 17 octubre de 1945 en Buenos Aires, cuando ante la multitud entusiasta y pacífica entrando a la plaza, el valioso escriba Raúl Scalabrini Ortiz dictaminara aquella jornada de reclamo popular como “el subsuelo de la patria sublevado”. Y eso es categórico y sin retorno; la gente amontonada por la calle a gritar consignas inesperadas pone de pésimo carácter a los patrones del privilegio en todo lugar del mapa, y mucho más a los señores de la tierra donde hay tanto petróleo sustancial para que el capitalismo armamentista y financiero siga girando sobre su eje, simplemente.
     Las manifestaciones cada vez más frecuentes en el mundo y en los países árabes por estos días, ni siquiera accionan toques de atención o aviso previo. Todas son movidas separadas, autónomas, urdidas sin doctrinas, sin programas explícitos o actores estelares que no pocas veces suelen distraer y el objetivo principal. Los condimentos de improvisación permitirían vislumbrar que algo profundo o quizá atávico crece con más fuerza en las entrañas de esta sociedad humana; hasta parecieran aflorar dinámicas soterrada en lo ancestral de la comarca dichas en pocas palabras y hasta en silencios que serían usuales a nuestra especie. Acaso veamos una inflexión en  la historia si prosigue esta transitoriedad que padecen consagrados mitos de la religiosidad cotidiana, empujados por la puesta en juicio a muchas categorizaciones sociales establecidas desde el Poder. Romper con la forzada sujeción de las mujeres a la voluntad del hombre, - el hecho cultural más profundo del último tiempo- no acontece apenas en occidente cuando otras culturas diferentes sacuden sus propias estanterías. Aunque claro, no solamente se lesionan los cimientos de una tradición secular sólo por haber descubierto Internet, digamos.   
      De persistir el sustrato revulsivo y a pesar del clásico despliegue militar norteamericano que por ahí anda, si el Poder que ausculta mejor que nadie las difusiones subterráneas obra rápido y corporativamente contra los de abajo, suponemos que esta vez se obliga a jugar una difícil partida con final abierto. _______________________________________________________
Eduardo Périsico nació en Banfield y vive en Lanús, Buenos Aires, Argentina.